Mientras Randazzo persigue grafiteros, se multiplican los testimonios por la Tragedia de Once

Mientras el ministro de Interior y Transporte, Florencio Randazzo (la única espada que parece haber en el Gabinete para disputar la interna del PJ), persigue a grafiteros, avanza con más testimonios el juicio oral que se sigue en Comodoro Py por la Tragedia de Once, en la cual murieron 51 pasajeros y por la que están imputados dos ex secretarios y además uno de los dueños de la ex concesionaria, TBA. En la audiencia (18) del martes pasado, el ex gerente de material rodante de la empresa, Roque Cirigliano, admitió que el tren Chapa 16 recibido su última reparación integral “entre 1995 y 2001”, once años antes del accidente. Otro testigo, en tanto, ratificó la versión de que el tren venía frenando mal. Marcos Andrés López Olmedo contó que aquel 22 de febrero subió en Morón (vive en González Catán) y que el tren “se pasó” en la estación Floresta, por lo que tuvo que retroceder para bajar a la gente. Ezequiel Raúl Lancuba fue el primer testigo en la audiencia. Advirtió al tribunal que los trenes estaban “multipoblados” y que  “era algo que se venía venir”. Mireya Bedia Ramos fue la segunda en declarar: subió en Morón en el primer vagón de la primera puerta. Con el impacto cayó al suelo y se desmayó. “Me desperté y escuche voces de ayuda, no podía mover mis piernas, me arrastraba y pensaba que estaba muerta mi espíritu iba a buscar a mi cuerpo”, relató. También dijo que viajaba “mal”. Favio Ariel Cordone subió en Paso del Rey y fue quien contó, con detalles, cómo vio al motorman colgado de la ventana de la cabina, con mitad del cuerpo afuera y “ensangrentado” tras el choque en Once. Relató que un sólo policía se interponía entre los pasajeros y el maquinista, quien recibía los insultos. Carlos Cristian Araya fue el sexto y último testigo en declarar. “El tren era muy precario, no tenía mantenimiento, estaba despintado y sucio”, dijo. Todos los testigos coincidieron en que nadie, ni desde el Estado, ni de la empresa TBA, se les acercó, ni los llamaron para preguntarle si necesitaban ayuda. La próxima audiencia está prevista para el próximo lunes 2 de junio a las 10hs. Mientras tanto, el el ministro difundió un de ataques grafiteros, en diciembre del año pasado. Fue después de querer “matar” a los menores que pintaron una formación nueva del ramal Sarmiento que dormía en retiro. «Era de cajón, los trenes tienen que estar en los talleres del Sarmiento», twitteó el delegado Pollo Sobrero. Fuente Diario del Juicio: Latitud 35]]>