Allanaron Felices los Niños por el supuesto desvío de donaciones a la cárcel donde está Grassi

Efectivos de la Policía bonaerense allanaron ayer la casa de Julio César Grassi y la Fundación «Felices los Niños», en Hurlingham, tras una denuncia de desvío de donaciones al penal de Campana, donde el cura cumple una condena por abuso sexual a dos menores de edad.

La policía bonaerense trabajó anoche en el lugar en virtud de una denuncia realizada ante la Fiscalía número 8 de Morón, derivada de una investigación a cargo del programa Periodismo Para Todos que transmite canal Trece.

El informe de PPT destacó las comodidades a las que accede Grassi en el penal: una oficina con baño propio, tres celulares y un televisor LCD, entre otras. Y mostró los registros en video de las rutas y el ingreso de los alimentos al servicio penitenciario de Campana, dirigido por el prefecto mayor Raúl Garnica, que habría actuado en complicidad con el sacerdote al permitir la entrada de alimentos a la cárcel, además de permitir «comodidades» a Grassi en prisión.

El director de Hogares de la fundación, Juan Manuel Casolati, expresó a PPT que Felices los Niños «tiene todas las cuentas embargadas», y destacó que Grassi «se las arregló para crear otra fundación llamada Padre Pío, para continuar recibiendo donaciones». «Es un sistema muy extraño de recaudación por cheques, además, tiene un sistema de telemercadeo para recibirlas», dijo.

Al predio de 65 hectáreas que ocupa la fundación las donaciones podían llegar en mal estado, o directamente no llegar: «La carne viene en una camioneta común, y muchas veces desaparecen los alimentos que llegan a la fundación», declaró Roxana Ávila, a cargo de la despensa. Además, confirmó que Grassi daba la orden de que «se dieran alimentos vencidos a los chicos».

«Muchas de las donaciones llegan directamente a La Blanquita, la quinta en la que vivía Grassi y que aún sigue alquilando. Desde allí, que es el centro de operaciones, se desvían las donaciones a la cárcel de Campana», aseguró Casolati.

Y pidió que el Estado se haga presente en el edificio de la fundación: «Sólo pido que no permitan que ningún chico se vaya de la entidad. Tenemos que encontrarle la vuelta a un proyecto que es increíblemente hermoso, que se fue pudriendo por la inmoralidad», expresó.

El cura fue condenado en 2009 a 15 años de prisión por el Tribunal Oral de Morón por abuso sexual agravado de un menor de edad que vivía en la fundación «Felices los Niños», que Grassi dirigía.

Pero el cura quedó preso recién en septiembre del año pasado, cuando la Suprema Corte bonaerense ratificó la pena de 15 años a prisión por lo que pocos días después, el Tribunal Oral en lo Criminal 1 de Morón ordenó la detención del cura, quien cumple pena en la cárcel de Campana.

En junio pasado, la Suprema Corte de Justicia bonaerense rechazó un pedido de excarcelación presentado por Grassi al desestimar un «recurso extraordinario de nulidad e inaplicabilidad de ley» contra la sentencia dictada.

(DYN y La Nacion)