A dos años de formar una cooperativa, trabajadores de Mecca vuelven a sentirse «solos»

Los trabajadores de la cooperativa Metalúrgica Mecca de Castelar volvieron al HCD para pedir ayuda política debido a la situación de “soledad” que dicen atravesar, a un año de que el Gobierno otorgara un subsidio para que siga funcionando tras la quiebra de la firma.

La empresa metalúrgica quebró definitivamente en junio de 2012, luego de que sus dueños originarios dejaran todo en manos de la autopartista Taranto, que ese año no hizo más que achicar costos, producir despidos y finalmente dar un paso al costado. Hubo marchas y contra marchas entre los trabajadores, la UOM, el Gobierno nacional y municipal, hasta que un grupo de 60 empleados aceptó la oferta de organizarse en esta cooperativa. Nación se había hecho cargo de sueldos atrasados y otorgó un subsidio de 450 mil pesos en mayo de 2013.

Otro grupo, más identificado con la izquierda, creía que la iniciativa era inviable ya que la empresa presentaba problemas para vender sus productos al marcado, lo cual con el tiempo empeoró.

En la Banca Abierta del Concejo Deliberante, David Oscar Lazarte, se presentó el jueves pasado en nombre de la cooperativa y contó el estado de situación: “Seguimos en situación de vulnerabilidad. Nos tiraron la empresa por la cabeza a los trabajadores. Está el ímpetu del primer empujón y después se olvidan. Como que estamos un poco solos nuevamente”, dijo.

Además, contó que al no contar con personal de seguridad en la finca ubicada en Rojas 1745 (Castelar), “un fin de semana nos entraron a robar cinco personas, tipo comando, y en camionetas se llevaron todas las herramientas de mano”. “Nos dejaron desprotegidos para hacer ciertas tareas. Queremos que se declare el edificio de interés municipal porque está en un barrio residencial”, pidió. La relación con los vecinos tampoco es la mejor: Tiran basura en las márgenes del predio, y a su vez se quejan de que “los árboles tapaban las luces de la calle”.

Parte del problema había sido advertido por delegados vinculados al Partido Obrero, que desconfiaban del salvataje oficial: “Los que se quedaron en la cooperativa pertenecen a la burocracia sindical de la UOM. Nosotros decíamos que esta no era una salida, porque no se iba a resolver nada. Lo que pedíamos era que el Ministerio de Industria intercediera para que los insumos de la Mecca sean vendidos en el mercado”, contó Jimena Letieri, referente del PO.

La cooperativa decidió este año diversificar su manufactura hacia el mercado de reposición de “fabricantes de bombas de agua y aceite” y esperaba las certificaciones de calidad de sus productos.