Murió un segundo barrabrava de Ituzaingó

Un segundo barra de Ituzaingó, que estaba internado en un centro asistencial, falleció ayer como consecuencia de los graves incidentes que se produjeron el miércoles en las inmediaciones del estadio ubicado en Acosta y Pacheco. Un senador massista pidió suspender el fútbol por la violencia.

El simpatizante fallecido, que había recibido un palazo en la cabeza en medio de la trifulca, pertenecería al núcleo del populoso barrio San Alberto, adonde alguna vez el municipio intentó mudar el estadio, al que finalmente le entregó el dominio del actual predio en el que se afinca el club.

De este modo, la cruenta pelea entre dos fracciones de la barra dejó el saldo provisorio de dos muertos, pues en la víspera había fallecido -de un balazo en la nuca- el llamado Petiso Ariel, perteneciente a la agrupación de la calle Aquino, ubicada en la zona Sur.

Los violentos se enfrentaron en la intersección de las calles Mariano Acosta y Pacheco, en las cercanías del estadio, en la tarde del miércoles en la previa del cotejo que el equipo ‘verde’ debía animar con Victoriano Arenas, en un pendiente de la 16ta. fecha de la Primera D, zona B. Precisamente, la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) programó ese encuentro para el viernes 21, a las 17, pero en cancha de Puerto Nuevo, en Campana, y a puertas cerradas. Así son cinco las víctimas fatales que se dieron en los últimos siete días como consecuencia de enfrentamientos e internas entre distintas barras.

Por ese motivo, el senador nacional por el Frente Renovador, Jorge D’Onofrío, pidió la interrupción del fútbol debido a la escalada de violencia en los últimos días. «Hay que pararlo ya mismo», exclamó en una entrevista con Luis Novaresio en radio La Red.

«No hay que pensar en construir nuevas leyes sino en hacer cumplir las que hay ahora», explicó. La decisión de no tener público visitante no fue suficiente para parar los problemas de violencia en el fútbol. En este último año, las internas en las barras de los clubes dejaron muertos y heridos de gravedad. Los enfrentamientos derivaron en la suspensión de partidos de diferentes categorías.

D’Onofrio aseguró que «cuando uno transita por las canchas ve delitos de extorsión, tráfico de drogas y utilización del espacio público sin autorización». «Son negocios millonarios cada vez que se reúne la gente en una cancha», sostuvo.

Con respecto a los recursos humanos y logísticos que se deben utilizar para armar los diferentes operativos de seguridad, el senador del Frente Renovador fue conciso y sostuvo que el fútbol «no es un servicio público».