Crisis en el hospital Posadas: denuncias, rechazo y paro de médicos tras la intervención

Mientras el Ministerio de Salud tuvo que salir a confirmar ayer una infección intrahospitalaria en la sala de neonatología que, tras la muerte de una beba, coincidió con la salida del director del Hospital Posadas, Donato Spaccavento, los profesionales nucleados en la STS y la CICOP rechazaron la intervención y convocaron a un paro para este jueves. Denuncian falta de insumos, contratos precarios e incorporación de planta política.

El viernes, el Gobierno anunció a través del Jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, la intervención del nosocomio de Villa Sarmiento, que dejó en manos del sabbatellista Martín Latorraca, que se desempeñaba como director del Hospital de Morón, y la salida de Spaccavento, que había sido sostenido hace cinco meses cuando estalló un conflicto gremial por la muerte de un camillero que cayó de la terraza por salvar a una paciente psiquiátrico.

Aquella protesta fue quebrada por el oficialismo gracias a la promesa de incorporación en planta de una parte del personal precarizado, acuerdo que fue aceptado por ATE. En aquél momento el titular del Deportivo Morón, Diego Spina, se encargó de dialogar con los gremios. Ahora fue nombrado como asesor de Latorraca. Ambos estuvieron ayer en el Ministerio de Salud de la Nación, pero no han informado de los avances de la intervención.

Ayer también tuvo lugar una asamblea intersindical, entre la seccional del gremio CICOP y el Sindicato de Trabajadores Profesionales, de la que no participó ATE, y se llamó al paro. Olga Lescano, de CICOP, explicó que los médicos decidieron realizar “un pronunciamiento en contra de esta intervención, un pedido de explicaciones de cómo se va a investigar lo que ocurrió en la gestión anterior y cómo se va a gestionar a partir de ahora”.

Para Lescano, “la intervención del Hospital no es algo sorpresivo: Cuando llegó, en junio de 2014, uno de los principales temas de su agenda era la cuestión de recursos humanos, ya que en el hospital hay un 70 por ciento de trabajadores precarizados. Se le dio a eso un decreto de excepción, pero con el transcurrir del tiempo no fue convalidado. Lejos de una solución, comenzaron nuevamente con el contrato 48, que nos precariza aún más”, recordó.

Lo que dice Lescano es que se abrió un concurso para incorporar personal, para lo cual a los precarizados le hacían firmar un nuevo contrato, mientra que la planta política crecía. «A los diez días que ingresó Spaccavento ingresaron 800 personas, sin concurso, aunque se cuidó de no firmar nada», contó estas mañana Jimena Lettieri, trabajadora del Hospital, ex delegada y precandidata a concejal en Morón por el Partido Obrero.

Según ella, el Gobierno le entregó el hospital al sabbatellismo por cuestiones internas y «porque todo aparato del Estado se usa como caja en un año electoral. Pero pide investigar:  «Acá hay un mil millones de presupuesto y las obras no se condicen, porque todos los funcionarios, desde 2007, que llegaron por decreto, no han dado cuenta de nada. Pedimos una auditoria para ver en qué se usaron los fondos. Tenés una obra faraónica adelante y un viejo hospital deplorable, con plagas, con falta de insumos básicos de gasas hasta jeringas y por algún lugar esa plata sale».

Por su parte, el ex director del nosocomio desmintió que la intervención tenga que ver con hechos de corrupción. “La intervención no refiere a ningún acto de corrupción ni pone en duda la honorabilidad del cuerpo directivo. Sino que forma parte de una segunda etapa de un proceso que comencé hace 10 meses y que continuará bajo esta nueva etapa”, dijo el médico amigo de la familia Kirchner en una entrevista al portal Política Argentina.

“Cuando llegamos hace un poco más de nueve meses nos encontramos con una situación de detrimiento de las instalaciones. El hospital estaba de paro cuatro dias de la semana y con conflictos en forma permanente. La gente ni siquiera se podía atender. Ahora, la cosa cambió”, analizó Spaccavento.

 

Virus

El Gobierno confirmó ayer que «la semana pasada, en el hospital Posadas, se detectó un episodio de infección intrahospitalaria en una de sus áreas cerradas, por lo que se procedió a aplicar el protocolo habitual para estos casos, que consiste en el aislamiento de la zona, el control estricto del paciente y la realización de cultivos de todos los sectores». El comunicado no decía nada acerca de la muerte de Mía Gómez, una beba prematura.

La nena murió en la madrugada del viernes, el mismo día de la intervención. Otros bebés también estaban mal. Por eso cerraron Neonatología y el Lactorio, aunque médicos no pudieron determinar qué pasó: si había un virus o si la lecha estaba contaminada, según publicaron Clarín y La Nación.

También ayer se conoció una denuncia realizada por el área de Neonatología en febrero ante la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Teconología Médica (ANMAT). “El hospital le compró al laboratorio SurarPharma una partida de vancomicina, antibiótico de uso frecuente en bebés. Notamos cuatro tipos de reacciones adversas en los pacientes. Luego supimos que ese laboratorio no estaba autorizado por ANMAT para fabricar la droga”, dijo al diario Clarín Regina Beterette, neonatóloga del Posadas. «Las dos plantas y el depósito de SurarPharma fueron clausurados también el viernes. Pero no es la primera vez que la ANMAT inspecciona el laboratorio: en 2012 prohibió la comercialización del producto gluconato de calcio y en 2011, el de fenitoína. Presumen que SurarPharma pone en el mercado drogas sin aprobación», publicó el matutino.

El hospital, a simple vista, sigue con problemas de todo tipo. Insólito para ser el único de jurisdicción nacional desde la década del ’90. Lejos de mejorar la atención, el Gobierno hizo lo que mejor sabe: una obra de millones de pesos, mucho más moderna, que aparece delante del viejo monstruo.

En el séptimo piso, la terraza de la que tiró un paciente y arrastró al camillero Emmanuel García, una cinta reza “Peligro” en la puerta. «Hay una obra faraónica y un hospital deplorable, con plagas, falta de insumos básicos, de gasas hasta jeringas, y por algún lugar esa plata sale», se quejó Lettieri.

Foto: Clarin