Tragedia de Castelar: 4 años y 3 meses de prisión para el motorman por «estrago culposo»

La Justicia falló hoy en contra del maquinista que causó el choque de trenes en Castelar, aunque consideró que no había sido intencional. Tomó la acusación del fiscal de juicio y desestimó el pedido del abogado querellante Gregorio Dalbón, quien busca despegar tanto a la empresa como al Gobierno.

El Tribunal Oral Federal 2 de San Martín condenó a 4 años y 3 meses de prisión al motorman Daniel López por el choque de trenes ocurrido el 13 de junio de 2013 sobre las vías de Sarmiento mano a Moreno, a la altura del cruce de la calle Zapiola, en Castelar, accidente en el que murieron tres pasajeros (Ezequiel Vargas, de 19 años; Cristina Núñez, de 32; y María Laura Del Zompo, de 38), además de otras 357 personas que terminaron heridas.

Además, el tribunal dispuso inhabilitar al maquinista por 10 años para ejercer su profesión. Los abogados de López, Valeria Corbacho y Karina Karabelnicoff, habían pedido la absolución en sus alegatos del lunes. La sentencia a cargo de los jueces Daniel Cisneros, Daniel Petrone y Diego Leif Guardia, se conoció pasadas las 13.30, tras las réplicas de los alegatos y las últimas palabras del acusado.

La Fiscalía había pedido para López una pena de 4 años y 9 meses de prisión y que lo inhabiliten por 10 años en sus funciones, mientras la querella había solicitado una condena de 11 años.

López conducía el tren que el 13 de junio de 2013 chocó contra otro en la estación Castelar y provocó la muerte de tres pasajeros y heridas a más de 300. El fiscal Alberto Gentile destacó al pedir la condena que López había tenido «culpa conciente» en el siniestro.

En la causa, el maquinista fue acusado por los delitos de «estrago culposo agravado», porque hubo muertes a raíz del impacto que generó, de acuerdo a la fiscalía, por un manejo «temerario», aunque no tuvo intención de provocar la tragedia. Se probó que ingnoró dos señales de precaución, aunque una tercera no fucionaba, entre la salida de la estación de Morón y el cruce con Zapiola, donde permanecía otra formación parada.

La querella, en tanto, había pedido una condena a 11 años de prisión por «estrago doloso» contra el motorman al sostener que tuvo la intención de provocar el choque. Incluso, el abogado querellante, Gregorio Dalbón, sostuvo que debió tener «alguien detrás de él» y pidió que se investige al secretario general del gremio de los maquinistas La Fraternidad, Omar Maturano, y al sindicato Unión Ferroviaria.

«Esta condena es un antecedente para el juicio por la Tragedia de Once, porque queda en claro que los motorman no son santos», anticipó  Dalbón, que fue expulsado del primer juicio por sus escándalos y enfrentado tanto al Tribunal como al núcleo duro de las víctimas que lidera María Luján Rey. En esa otra causa el extraño abogado también responsabiliza al maquinista en forma exclusiva, lo que está en pleno debate.

Por su parte, el gremio de La Fraternidad emitió ayer un comunicado en el que criticó a “la Justicia exprés es sólo funcional a los poderosos” e insistieron con la responsabilidad del Estado por la falta de mantenimiento del ferrocarril. En otra causa también está procesado Julio Benítez, el motorman que en octubre de 2013 chocó en el andén 2 de la terminal del Sarmiento y provocó 105 heridos, accidente conocido como “Once II”.

 

Once: peritos en duda

En tanto, en la 87° asamblea que se sigue por el Juicio de la Tragedia de Once, los peritos oficiales siguen dando que hablar. En este caso, Raúl Díaz «no pudo determinar a que velocidad chocó el chapa 16», según publicó el periodista acreditado Silvio Botta, director del periódico «Latitud 35».

«En la audiencia anterior había dicho que el tren impacto a los 19 Km. Luego llegó a la conclusión de 26km/h. Diaz, confundió velocidad promedio con velocidad final y se valió de fotogramas que se proyectaron en la sala. Dubitativo y sin fundamentar su testimonio admitió el error el día lunes. Ayer, martes, en su última audiencia, quedó desconcertado ante las preguntas del fiscal Fernando Arrigo», describió en el Diario del Juicio.
– ¿Ud. puede descartar una aplicación de frenos según su fórmula y los fotogramas que nos mostró?- preguntó el fiscal.
-No, no puedo descartarla. Puede ser del motorman o de la misma colisión, pero considero que estamos en valores aproximados-, argumentó.

Cansado de las confusiones, intervino el presidente del tribunal, el juez Rodrigo Giménez Uriburu: –Ingeniero, tome una hoja, hagamos un ejercicio. Compare los fotogramas que se proyectan en la pantalla y dígame que punto de referencia toma Ud. para llegar a la conclusión que estamos discutiendo.

«Como un alumno aplicado, Díaz, comparó las fotos que mostraban al tren antes de impactar en el andén 2 y al mismo tiempo marcaba con un puntero láser, un circulo donde se veía el horario impreso en las fotos. Díaz no pudo determinar la velocidad del tren antes de chocar y en las observaciones se deslizó que modificaron el momento del impacto. La duda quedo flotando en la sala con respecto, a que velocidad iba el chapa 16 en los últimos 100 metros.

Las querellas, con los interrogatorios dejaron mal parado al perito Raúl Díaz y las defensas de los imputados, desconcertadas, pedían por un “coloquio pericial” que consiste en la deliberación ante el Tribunal de la totalidad de los peritos intervinientes, a fin de que debatan, refuten y consensúen sus conclusiones. O hacer una nueva pericia.

El próximo lunes a las 8 hs, será el turno del perito oficial Juan Alfredo Brito, tantas veces nombrado por sus colegas que firmó en disidencia el informe, argumentando que hubo una aplicación del freno de emergencia que no llegó a impedir el impacto del chapa 16», informó el diario Latitud.

Fuente: Clarin, Latitud 35