Nuevo fallo condenó a perpetua al pizzero, por el triple crimen ocurrido en 2009 en Ituzaingó

La Justicia condenó a prisión perpetua al dueño de una pizzería porteña que había sido acusado por el triple crimen ocurrido en Ituzaingó en 2009, cuando fueron asesinados a palazos un matrimonio y el padre de la mujer. Los tres hijos de la pareja estaban en la casa pero no fueron atacados.
La sentencia fue dictada contra Andrés Esteban Moccia (45) y fue impuesta por el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 1 de Morón, luego de que hace tres años otros jueces lo absolvieran por el «beneficio de la duda».

Moccia, dueño de un comercio del barrio porteño de Boedo, fue hallado responsable del «homicidio simple» de Walter Cayuela (32), y del «doble homicidio agravado criminis causa» de su esposa, Marí­a Fernanda Márquez (29), y del padre de ésta, Jorge Márquez (62).

Lo que se cree es que el imputado asesinó a Cayuela en el marco de una discusión y que el motivo pudo haber sido que le había vendido productos en mal estado para su pizzería, pero esto no se pudo probar fehacientemente en el juicio.

Como la esposa estaba en la cocina y vio todo, y su padre justo llegó a la casa para visitarla, se estima que los mató a ellos para que no lo delataran, ya que lo conocían.

En un juicio oral realizado en 2012, el TOC 2 de Morón absolvió a Moccia, quien llevaba dos años y ocho meses preso por el caso, pese a que para la fiscal Gabriela Millán y el particular damnificado, Luis Rapazzo, había pruebas contundentes.

Los investigadores habían encontrado ADN del imputado en el palo con el que se asesinó a las víctimas, sangre de dos hombres que no fueron identificados en sus zapatillas y su teléfono lo ubicaba en la zona al momento del triple crimen.

Debido a la absolución, el fallo fue apelado ante el Tribunal de Casación Penal y en octubre pasado, la sala III lo revocó y consideró que Moccia había sido el autor de los crímenes y ordenó que otros jueces le dictaran la condena.

Esta semana se realizó una audiencia en la que los jueces Mariana Maldonado, Claudio Chaminade y Pablo Lucero le aplicaron la pena de perpetua y Moccia, que se encontraba en libertad, fue detenido allí mismo.

El hecho ocurrió cerca de las 20 del 12 de noviembre de 2009 en una casa ubicada en Profesor Bagnat 1065, del barrio San Alberto de Ituzaingó, en el oeste del conurbano, donde el matrimonio vivía con sus tres hijos, una nena de 3 años y dos mellizos bebés.

Allí­, la pareja utilizaba un galpón en el cual depositaban frutos secos, avellanas y nueces, entre otros productos, que traí­an al por mayor desde Mendoza y, luego, los distribuían en distintos comercios.

Un vecino policía escuchó el llanto de un bebé y cuando miró por una ventana, vio tendido en el piso el cuerpo de Marquez padre, por lo que dio aviso a las autoridades.

Al ingresar, efectivos encontraron al matrimonio en el galpón y al padre dentro de la casa, todos asesinados a golpes en la cabeza provocados con un palo y con un objeto punzocortante que nunca fue encontrado.

En tanto, los mellizos estaba sentados en sus sillitas de comer, uno llorando y el otro durmiendo, mientras que la nena de 3 años estaba escondida debajo de una mesa.

Esa pequeña fue la que luego le dijo a una vecina que un «amigo» de su papá era quien los había matado a todos y con las otras pruebas reunidas, entre ellas el ADN, se logró la detención del sospechoso en febrero de 2010.

En la etapa de instrucción de la causa, Moccia reconoció haber estado en la casa el día de los crímenes, pero dijo que se había retirado a las 19 y que su teléfono aparecía en la zona porque se había «perdido» en la colectora de la autopista del Oeste.

Para justificar la presencia de su ADN en el palo, aseguró que Cayuela se lo había mostrado tiempo antes al contarle que estaba amenazado y él lo había tocado.

Sin embargo, una genetista que declaró en el juicio oral aseguró que lo había tenido que apretar con fuerza para que se hubieran encontrado descamaciones de su piel allí.