Ponen custodia a la mujer que sobrevivió al ataque de su marido, tras marcha en Tribunales

La Justicia le otorgó ayer una custodia personal a Karina Abregú, dos años y ocho meses después de ser prendida fuego por su marido, Gustavo Albornoz, quien espera el juicio en libertad y a quien el domingo se le venció una prohibición de acercarse a su mujer, que aseguran que continúa amenazada.

La medida se adoptó después de una audiencia que en la puerta de los Tribunales de Morón fue respaldada por unos 200 familiares, amigos y militantes de organizaciones feministas, agrupaciones de izquierda, docentes de la conducción de La Matanza y figuras como la madre de Plaza de Mayo Nora Cortiñas y el precandidato a vicegobernador del FIT Rubén Sobrero.

La decisión de asignarle una consigna policial de 24 horas fue comunicada ayer por la Fiscalía 10, que investiga una segunda causa contra el agresor por amenazas. Además, el grupo encabezado por Karina y su abogada se entrevistó también con los jueces que integran el Tribunal Oral Federal 1 encargado de juzgar a su ex pareja, Gustavo Albornoz, por tentativa de homicidio, quienes les informaron que el juicio comenzará el lunes 9 de noviembre.

“Nos dijeron que le van a poner una custodia personal y que el juicio empezará el 9 de noviembre, pero para nosotros no es suficiente porque Albornoz sigue libre y es un peligro para mi hermana y mi familia”, explicó la hermana de la víctima, Carolina Abregú, tras esa reunión.

“Cada día se reduce más el círculo y la que vive aterrada es la víctima y no el victimario”, agregó. Según relató a Télam, su hermana tuvo que dar de baja el teléfono de línea para no recibir más amenazas por esa vía y sus dos jóvenes hijos han tenido que abandonar varios trabajos para quedarse en casa acompañando a su madre, por temor a que algo le pase en su ausencia.

Karina vivía en Merlo, pero tuvo que mudarse a Malvinas para escapar de su marido, quien fue detenido después de la agresión sucedida el 1 de enero de 2013, pero excarcelado 33 días después por la jueza Lucía Casabayo. Abregú no declaró contra Albornoz en una primera audiencia por temor a represalias, aunque sí había testimonios de su hermana y de su hija.

 

Estremecedor

Karina tiene 40 años y ayer revivió ante los medios aquella mañana de terror de año nuevo: “Ese día él estaba alcoholizado y drogado. Iba a pasar las fiestas con él y a último momento cae su familia. Yo era una mucama para ellos. A las 1 y media me voy a dormir. Eran todos alcoholicos. Cerca de las 6 me saca a los golpes para que empiece a llevar a sus familiares a su casa. En el segundo y último viaje discutimos y me rocía con alcohol y me prende fuego”.

“Tengo el 55 % del cuerpo quemado y me salvé gracias a que me tiré a la pileta. Tengo más de treinta operaciones y me quedan otros cinco años más. Me tuve que ir de mi casa porque se aparece y amedrenta. Sólo voy a visitar a mi hija de 19 años, los fines de semana”, contó Abregú en C5N, quien en medio de la movilización fue explicó además que “hoy estamos acá no sólo por mi caso, sino por todas las mujeres que tienen perimetrales y aparecen muertas”.

El círculo de Karina cree que Albornoz tiene algún tipo de protección. «Cuando Karina dejó la internación la empresa Intermedics Sudamericana SRL, en la cual trabajo casi 20 años, la notificó de su despido, pero quien continúa trabajando allí es Albornoz. Es necesario, que además del reclamo de las licencias por violencia de género, incorporemos un subsidio económico para las mujeres en situación de violencia que no tengan trabajo», sostuvo la precandidata a concejal del PO Jimena Lettieri, una de las dirigentes de izquierda que se hicieron presentes en la marcha.

También estuvieron Malvina Vila y Jorgelina Esteche, precandidatas del PTS, junto con agrupaciones como Pan y Rosas, la línea femenina de la Lista Bordó del Sarmiento y referentes de Libres del Sur, GEN y la concejal socialista de Morón, Adriana Kreiman.