El sabbatellismo dejó otra huella en la Casa de la Memoria, a días de abandonar el poder

A pocos días de abandonar el poder, Martín Sabbatella, el líder del Nuevo Encuentro, encabezó un homenaje a los 15 años de la fundación de la Casa de la Memoria y la Vida de Castelar, donde presentaron un mural sobre el graffiti que bastardeó la política de DDHH y, en parte, quedó a la la vista.

La celebración contó con el núcleo de organizaciones que militan con Sabbatella, La Cámpora y otras agrupación del FPV; además de la madre de Plaza de Mayo Nora Cortiñas, una de las pocas que rechazó la idea de marchar el jueves para desafiar la llegada de Mauricio Macri a la Presidencia.

El kirchnerismo responsabilizó al presidente electo por la pintada «el 22 se termina el curro» que apareció tres días antes del balotaje en la Casa del Gorki Grana. Pero a nadie escapa que no se presentaron pruebas de la autoría. El concejal massista Martín Marinucci le puso el cascabel al gato: «Pudo ser un inadaptado del Nuevo Encuentro», declaró entre las dos hipótesis básicas que se presentaron en medio de un clima bélico electoral.

El gobierno saliente no borró el graffiti, pero lo completó con un mural que reza «la lucha no se termina». La ceremonia no podía no contar con un recita. Se presentó Horacio Fontova y el cierre estuvo a cargo de la Bersuit Vergarabat.

La Casa de la Memoria y la Vida fue inaugurada el 1° de julio del 2000. También se celebraba que desde noviembre se consagró como «Lugar histórico» a «Mansión Seré», el antiguo centro clandestino de detención que terminó en cenizas. En lo que fueron sus bases se levantó un museo de la Memoria.

El emblemático sitio será resguardado ahora por la gestión Tagliaferro, que mantendrá Derechos Humanos pero tendrá que sobrellevar una relación con organismos adversos y ultra K. Ya anunció que ampliará la definición a otros derechos como el de la salud. Habrá que ver cómo encaja.