Hinchas de Morón volvieron a protagonizar incidentes en la final del Reducido de la 1°B

La cultura del aguante, instalada como mal entendida, volvió a dejar imágenes tristes en el Nuevo Francisco Urbano, cuando hinchas de Morón agredieron a dirigentes y periodistas partidarios de Almagro antes de la final del Reducido, como así también al arquero rival, tras su ascenso a la BN.

El encuentro que definía el segundo ascenso, estuvo dos veces suspendido porque hinchas locales se subieron al alambrado a los 21 y 31 minutos del complemento, cuando la heroica remontada se convertía en utopía.

Además, cuando el partido terminó empatado en 1 (5 a 1 en el global), el arquero Agustín Gómez recibió un proyectil en la cabeza y tuvo que correr hacia el vestuario para ser atendido. Mientras tanto, la policía debió arrojar gases lacrimógenos a la tribuna local para dispersar a los barras que no querían retirarse. La violencia, no obstante, había comenzado mucho antes: los dirigentes de Almagro fueron agredidos en el acceso al estadio.

El plantel visitante ingresó demorado al estadio Nuevo Francisco Urbano porque no les abrían la puerta de ingreso, y de hecho solamente un directivo pudo acompañarlos al vestuario. El resto estuvo un rato largo en la calle, escoltados por la policía que ellos mismos llevaron desde José Ingenieros, con las puertas de la tribuna cerradas.

Por otro lado, los periodistas partidarios, que acompañan al equipo en cada partido, no podrán relatar el encuentro, ya que la barra brava se metió al sector de prensa y los echó: «Fue un cara a cara sobresaltado. La gente de prensa de Morón intentó calmarlos, pero no pudieron. No quieren que veamos el partido ahí», le dijo al diario Popular Héctor Liotta, dirigente y jefe de prensa de Almagro.

Según contó otro miembro de la delegación que acompañó al plantel, sus pares de Morón les dijeron que «no pueden hacer nada» porque la situación «se les fue de las manos». Si bien intentaron frenarlos, «no pudieron». En la calle, el ambiente estuvo picado: la policía que escoltó el micro hasta la cancha no los dejó solos porque varios miembros de la barra brava los rodeaban.

«Tenemos que ver qué hacemos. Lo más lógico sería ver el partido y, si ascendemos, irnos automáticamente», contó Liotta en la previa. La gente del Gallo había armado una «fiesta» en las tribunas a pesar del 4 a 0 en la ida. Y muchos vieron apesadumbrados el triste final, calificando de «idiotas» a los violentos.