El sabbatellismo se acordó de Macri y cuestionó a Tagliaferro por un acto de censura que no fue

En su primer 24 de marzo fuera del gobierno, el sabbatellismo alzó sus banderas contra el presidente, Mauricio Macri, y le recriminó aquella frase de que «se termine con el curro de los DDHH» en consignas que llevaron impresas en remeras, en el marco de la tradicional prueba atlética por la Memoria.

Los organizadores de esa propuesta hicieron 400 remeras. Fondo negro y las inscripciones “Macri, los Derechos Humanos no son un curro” o “A 40 años, la lucha no se termina”.

Hernán Sabbatella, presidente del bloque de concejales del FPV, recordó: «Esta prueba atlética año tras año se convirtió en un patrimonio de la comunidad, así como la Casa de la Memoria y la Vida que inauguró el ex intendente Martín Sabbattella el 1 de junio de 2000 en el predio de la ex Mansión Seré. Este espacio lo recuperamos para siempre, Morón y todos los que no son de la ciudad y lo sienten como propio».

«Los que hablan del curro de los Derechos Humanos, son los que hoy están trabando el juzgamiento de los verdaderos responsables del Golpe», agregó.

Entre los competidores militantes, se encontraban muchos ex empleados y funcionarios de la gestión pasada, e integrantes de la Asociación Seré, donde milita la mamá de los Sabbatella.

En ese grupo estaba Martín Sharples, quien compitió en silla de ruedas. Cuando llegó la premiación y subió al escenario a recibir su trofeo de manos del intendente, Ramiro Tagliaferro, lo sorprendió a pedirle la palabra. «Los que venimos siempre sabemos por qué estamos acá. Hay otras personas que se me merecen el premio más que yo. Se lo dedico a la Asociación Seré que siempre luchó. Parece que les molestas, siempre me dejan hablar en todos las carreras, es la primera vez que me niegan», dijo a micrófono encendido. Abajo, sabbatellistas lo aplaudían. Los macristas vivaron al intendente, que lo despidió con un apretón de manos.

Nuevo Encuentro se encargó de difundir el video y cuestionar que «el Intendente haya intentado negarle la palabra a Martín», lo cual, en rigor, no se vio.

La jugada es parte del nuevo capítulo en la vida política del kirchnerismo duro. El sábado pasado, en una caravana, pintó consignas contra el Gobierno en la entrada de la Casa de la Memoria.

El director del área, Francisco Mones Ruiz, lo calificó de «vandalismo».

Hoy habló con Un Medio: «Acá no estamos para hacer una relación político electoral, sino para trabajar institucionalmente, siempre que sea en el marco del respeto, el diálogo; y hemos hecho sobrados gestos. Ahora, si hay algunos organismos que tienen la decisión política de confrontar con esta dirección no podemos hacar nada. La buena predisposición o no de los organismos no la podemos manejar nosotros».

«Hay algunos referentes que están más abocados a la política partidaria», afirmó Ruiz.