Morón: La barra del HCD cambió de manos, imputaron a concejal K y destrozan un Centro

La grieta en Morón es cada vez más profunda. Después de la irrupción de militantes K en la sesión del Presupuesto, Cambiemos copó el Concejo con una barra que responde al concejal Cristian Salinas. Una edil del FPV logró postergar la indagatoria por «incitación a la violencia colectiva», gracias a que su bloque se entrevistó con el fiscal de la causa. En medio de este clima hostil, fue asaltado el Centro de Desarrollo Infantil de Villa Sarmiento.

Las denuncias cruzadas vienen desde el cambio de gobierno. Desde entonces, el sabbatellismo respondió con marchas y denuncias a los contratos que el Ejecutivo dejaba caer. Hubo casos de personas que dejaron de asistir al municipio, otros que empezaron a ir a trabajar y otros que lo hacían, pero igualmente fueron cesanteados. De uno y otro lado reconocen que eran militantes. El FPV lo califica como una «persecusión ideolótica».

En el oficialismo sostienen que han sido más que benévolos ante un sector de personal dispuesto al «sabotaje». Hasta marzo había sólo 113 contratos caídos, contra los 500 despidos de Sabbatella en enero de 2000. En marzo hubo una segunda ola de cesanteos. Volvieron las protestas, con menos fuerza: El intendente, Ramiro Tagliaferro, recibió el jueves al kirchnerista Darío Silva, titular de ATE Morón, para sumarlo el acuerdo paritario.

Esa tarde había sesión en el Concejo, la primera ordinaria del año. Como el martes, cuando se interpeló al secretario de Finanzas por la deuda del municipio, la tribuna estuvo copada por militantes de Salinas, cun referente del PRO de Morón Sur, que viene teniendo cruces con los K desde la campaña. A tal punto que casi se va las manos con Hernán Sabbatella en la sesión especial del 24 de marzo, en el salón contiguo a la Casa de la Memoria.

A Salinas lo denunciaron el año pasado por violencia de género, lo cual él negó con actas judiciales en la mano. Tras un divorcio complicado, se quedó con la custodia de los hijos. De todas formas, cuando hay lío, es el primero en recibir insultos de concejales, asesores y militantes K. «Vos callete, pelotudo, cagón», eran algunas de las cosas que bajaban de la tribuna, cuando era K. Salinas se había llamado a silencio. El año pasado había soltado una serie de denuncias contra los punteros del sabbatellismo, a quienes acusaba de manejar la venta ambulante en la estación de Morón.

Pero el martes, y el jueves, Salinas manejó la tribuna. Los insultos ahora bajaban hacia la bancada del FPV, que cambio sonrisas cómplices por gestos de fastidio y una insólita indignación. Hasta hace 15 días la barra estaba compartida. La irrupción de un grupo de militantes en el tratamiento del Presupuesto voló el acuerdo por el aire. Los chicos con pinta de malabaristas difícilmente vuelvan a entrar al recinto, ahora dominado por una facción más identificada con lo más tradicional del PJ. «Volvió la patota rousselotista», denuncia Sabbatella, que el viernes presentó una denuncia por una supuesta «amenaza de muerte». Es lo que el espejo le devolvió. Pero seguramente no es el cambio que votaron los vecinos.

Ante el clima enrrarecido, también el jueves asaltaron el Centro de Desarrollo de La Gardel, donde fueron despedidos varios militantes K, que en febrero habían cerrado sus puertas para ir a una marcha contra el intendente. La coordinadora hizo la denuncia en la Comisaría 6°, pero no hubo denunciados.

Tras romper la cerradura de la puerta, se llevaron de todo: computadoras, una consola de sonido, un monitor y un microondas, entre otros objetos.

La directora de Políticas de Niñez y Juventud, Antonella Belleri, detalló que, al ingresar a las 9:15hs de ayer encontraron las puertas forzadas, por lo que el hecho ocurrió a la madrugada. «Dejaron todo roto, revuelto y tirado, como con maldad, estamos preocupados», lamentó.

Belleri remarcó que desde la dirección «ya estamos trabajando» para reparar las instalaciones y que las actividades se sigan desarrollando normalmente. El Centro había reabierto la semana pasada, luego de contratar más personal y realizar diversas mejoras edilicias para cambiarle la cara.

El lugar había sido prácticamente abandonado. También en el Centro de Juventud y en el UGC 6 de Morón Sur había habido destrozos, pero a la luz del día y durnate una marcha K en febrero, con despedidos. Al frente de la protesta se había puesto el propio Sabbatella, Florencia De Luca y Rogelia Franco, quien sería denunciada por «incitación a la violencia colectiva». Según testigos, tuvo activa participación en el copamiento de la UGC.

El Fiscal 5 de Morón, Claudio Oviado, la citó para el martes pasado a declaración indagatoria junto a la ex coordinadora de esa Unidad. Sin embargo, el bloque del FPV se presentó para defenderla y pidió que no se «judicialice la protesta». Oviedo los escuchó y atrasó la indagatoria para el 20.

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