Quiebre K en Morón: Insólitas respuestas del sabbatellismo y bronca en el Movimiento Evita

El quiebre del FPV marcó un capítulo propio e insólito en Morón: La usina comunicacional del sabbatellismo habló de la «salida» de la concejal del Movimiento Evita Cristina Rodríguez (foto), que se considera expulsada del bloque, y felicitó al ex intentendente Lucas Ghi por abandonar el distrito.

Lo ruptura del Evita con la conducción de Héctor Recalde, en el bloque en Diputados, y de Cristina Kirchner, a nivel nacional, fue tomada por el cristinismo duro como una «traición». Así lo hizo saber Martín Sabbatella, líder del Nuevo Encuentro y conductor de la bancada del FPV-PJ en Morón.

Fue cuestión de horas para que a la referente local de Emilio Pérsico, a quien se acusa de tener acuerdos con los ministerios de Desarrollo Social de Nación como de Provincia, fuera borrada de un bloque en el que, en definitiva, sobrevivía por acuerdos personales y gracias a que un concejal titular se mantenía con licencia desde diciembre de 2013. Esa banca la correspondía a José María Ghi, quien el viernes fue a recuperarla y la dejó afuera.

Los medios partidarios (no explícitado, claro) del Nuevo Encuentro tomaron la noticia con una bajada de línea no inocente. Se habló de «cambios en el bloque del FPV» y no de ruptura. «La referente del Movimiento Evita se bajó de su banca abandonando el kirchnerismo», desinformó  Morón en Orsai.

Horas antes, el Evita había salido a desmentir que abandonaba el kirchnerismo. Rodríguez advirtía que se iría sólo si se lo pedían. No hizo falta. La JP Evita la consideró «echada» del bloque, pese a que en la interna municipal de 2015 jugó para Hernán Sabbatella, a quien le pegaron con el archivo.

«El Movimiento Evita de Morón no abandona el legado de Néstor y Cristina Kirchner. Nuestra concejal, María Cristina Rodríguez, fue echada de su banca por el Nuevo Encuentro. Este partido, ligado hasta el 2009 al ARI de Elisa Carrió y que formó parte del gobierno de Fernando de la Rúa; está operando en los medios locales, diciendo que renunciamos a nuestra banca. Hacemos responsable de esto, a toda la dirigencia de este frente monopartidario, con Martín Sabbatella a la cabeza. Seguiremos, como siempre, peleando por la justicia social, soberanía política e independencia económica. Porque nosotros no necesitamos de caja ni cargos institucionales para militar», comunicó ayer la agrupación por su Faceboook.

También fueron insólitas las repercusiones que le siguieron a la salida de Lucas Ghi, quien pidió licencia a la vez que regresaba su hermano. En su lugar asumirá Juan Carlos Martínez. A Ghi lo habían desplazado en 2014 de una lógica candidatura a la reelección, por una decisión de la cúpula de Nuevo Encuentro. Luego aceptó ir como concejal para reforzar la lista de candidatos en 2016. Está claro que no conduce, y temen que lo haga.

Las explicaciones de su abandono a la banca fueron ofrecidas por un aparato de prensa que no le responde a él. «La senadora de nuestra fuerza Mónica Macha me convocó para integrar su equipo de trabajo con el objetivo de aportar a la labor legislativa a partir de la experiencia adquirida durante éstos últimos años en la gestión de Morón. En virtud de ésto solicitaré licencia en el Concejo Deliberante desde el primero de julio próximo.  Desde el Senado Provincial, junto con todo el equipo, seguiré contribuyendo para encontrar respuestas a las demandas, preocupaciones e inquietudes de los moronenses y bonaerenses en su conjunto», comunicó Ghi en su cuenta de Facebook, que por supuesto le redactan agentes de prensa.

Aún más increíbles fueron los comentarios que siguieron a ese post, tan armados e inverosímiles como el propio comunicado. Es que la militancia sabbatellista salió con «felicitaciones», despedidas y elogios que no se condicen lo que significa la huída del distrito de nada menos que su último intendente. Tanto en Cambimos, como en el massismo, no puede creer todavía que bajaran a Ghi de la lucha electoral el año pasado. Es más, lo agradecen.