Detonaron el proyectil que había sido hallado por un chico en el obrador del tren Sarmiento

El proyectil encontrado en el obrador del soterramiento, en cercanía a las vías del tren, en Haedo, no es el único. Un chico ya había hallado otro artefacto en el mismo lugar, pero sin saber lo que tenía lo había llevado a su propia casa, en Castelar sur. Al ver las noticias la madre llamó a la Policía.

El jueves, trabajadores del soterramiento del Sarmiento se toparon en una excavación con un proyectil de 75 mm del cañón Krupp de 1909, igual que había encontrado un menor que vive en la zona. El viernes, la madre del chico llamó desesperada al 911 al ver las noticias. Luego pidió perdón a sus vecinos, que le recriminaron haber puesto en riesgo la seguridad del barrio, aunque, sin saberlo, había puesto en riesgo a su propia sangre.

“¡Mi hijo está loco, tiene una bomba en la casa!”, alertó la mujer a la Policía, que hizo llegar a su casa a la Brigada de Explosivos Morón, que procedió a secuestrar el proyectil de 105 mm de calibre, con espoleta y en mal estado de conservación. Interivo el Juzgado Federal 3 de Morón, secretaría 11.

El artefacto estaba activo. Fue llevado a Ezeiza a un descampado adentro de un contenedor para su destrucción. “El explosivo ya fue detonado hoy en una cantera, se necesitó un perímetro de 250 metros por el poder de la bomba”, explicó el sábado Sebastián Cinquerrui, secretario de Seguridad de Morón.

“Nos pone contentos que, gracias a la comunicación del anterior proyectil, una persona haya tomado conciencia y llamado al 911. Un proyectil no es un souvenir”, dijo. “Sacar un artefacto así de las manos de un civil es un éxito”, agregó.

Tras el hallazgo de dos explosivos en pocos días en el municipio, la pregunta es por qué ahí y cuántos más habrá.

Ambos proyectiles tenían más de 60 años, por eso una de las versiones apunta a que esos proyectiles encontrados podrían ser elementos robados en medio de la pelea dentro de las Fuerzas Armadas entre azules y colorados.

En aquella época, década del 60, ambas facciones se robaban entre sí de las artillerías, muchos tomaban proyectiles a modo de trofeo. Esos explosivos encontrados serían vestigios de aquella puja, olvidados o escondidos cuando la confrontación terminó. “Este tipo de proyectiles, aunque uno los vea oxidados, no son souvenirs, son inclusive más inestables”, advirtió Cinquerrui.

En tanto, la bala de cañón hallada el jueves por operarios que efectuaban trabajos de limpieza en uno de los galpones aledaños al soterramiento del tren Sarmiento será detonada este lunes en Hudson por una brigada especializada en explosivos de la Policía Federal.

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