Venta ambulante: Se encaminó el diálogo y quedan en off side los que manejaban el negocio

Después de dos días sin protestas en las calles de Morón, el intendente, Ramiro Tagliaferro, reconoció que se encaminó el diálogo con algunos sectores de la venta ambulante, aunque está dispuesto a mantener a rajatable su orden no tolerar más negocios espurios en un lugar clave como la estación.

«Lo bueno es que estamos charlando, por lo menos con los grupos que se fueron acercando», apuntó esta mañana el jefe comunal, ante la consulta de Un Medio. Fueron días movidos, aunque sin quema de neumáticos, ni cortes de calle, ni negocios que se ven obligados a bajar sus persianas.

«Ya empezamos a hablar, ayer hubo una reunión con la ctep y el Movimiento Evita, hoy hay otra», informó Tagliaferro, en alusión al encuentro que funcionarios de su gobierno mantuvieron con la Mutual y la dirigencia de esa fuerza, que respaldó la protesta ambulante (ayer ofició incluso una conferencia).

La conflictividad que explotó hace una semana, comenzó a bajar el martes pasado, un poco por cansancio y otro porque se re encaminaban las negociaciones. «Un poco de ambas cosas», reconoció una fuente del Municipio, que por estas horas intenta romper la protesta y dejar en off side a su núcleo duro, quen eligió como representante a Víctor Salinas. El empresario-barra de Morón exigía una reunión con Tagliaferro, que nunca llegó.

Por distintas versiones, este medio pudo saber que Salinas ofreció al municipio mantener sólo 40 puestos (o sea aquellos que el grupo histórico maneja hace 30 años) y echar al resto de los 350 vendedores ambulantes que el Ejecutivo censó hace una semana, mientras desalojaba todos los puestos fijos.

El núcleo duro, que intenta acreditar derechos adquiridos, no tiene sólo vendedores ambulantes, sino a viejos patrones de espacios claves como la subida al andén del Sarmiento, en la estación de Morón. «No se quieren ir de ahí», confirmó un funcionario. Está claro que, detrás de las ollas populares que han montado y de las consignas por la situación social, el negocio de esta asociación delictiva es mantenerse de manera ilegal en un lugar por el que pasan 300 mil personas por día, sin pagar alquileres, impuestos ni personal en blanco. Y no en convertirse en la segunda feria internada.

En el Municipio reconocen en algunos comerciantes de la estación (verdulerías) son dueños o cómplices de los puestos que se habían apoderado de la estación para montar un monopolio de la ilegalidad (aún si todo lo que se vendiera fuese mercadería comprada legalmente en el Mercado Central).

Sin embargo, por ahora no ha habido avances judiciales. Sin guardias policiales, los vendedores vuelven a sus puestos habituales muy temprano, en las mañanas, y se retiran cuando llega personal municipal. También habrían pedido vender a partir de las 6 de la tarde. En el Ejectuvo dicen que hay «tolerancia cero» con este sector que, en nombre de los desocupados y hambrientos, intenta salvar su negocio a través de la extorsión pública.

«Esta semana trajeron un petitorio y los recibimos. Decían que si no los dejaban trabajar volvían con la protesta. Entonces se retiraron», concluyó la fuente.