La Aprevide no sancionará al Deportivo Morón, aunque, sin fútbol, continúa al borde de la crisis

En medio de un contexto complejo (debido a que el torneo no arrancaría en agosto) y una situación financiera asfixiante, la Aprevide le hizo un guiño al Deportivo Morón, al desestimar una sanción por los incidentes que se registraron en cancha de Lanús, durante el partido por la Copa Argentina.

«No pensamos en una sanción para Morón. Cuando alguien comete una contravención, hasta que no decida el juzgado…. los que cometieron la contravención son personas físicas, no el club, que no tendría problemas cuando comience el campeonato», sostuvo ayer el titular de la Agencia de Prevención de la Violencia en el Deporte (APreViDe), Juan Manuel Lugones, consultado por el programa El Ascenso x 3, sobre una posible sanción.

Es que el club terminó jugando el pasado torneo sólo con socios, por incidentes afuera del Estadio, en marzo. A eso se sumó el apriete al goleador Javier Rossi, donde Lugones personalmente intervino para radicar una denuncia. Hubo demorados, pero no imputados, a falta de una acusación formal.

Lugones terminó en una muy mal relación con la gestión Salvo, pero arrancó bien con la de Alberto Meyer,  con quien llegó a un acuerdo para que vuelva el público local, siempre y cuando se colabore con el organismo en su lucha contra las barras, cada vez más pegadas a la política y al delito.

Además, con tolerancia cero, ambos se encargaron de echar a una docena de ex dirigentes, hinchas y  ex empleados del club que no habían sido anotados como parte de la comitiva oficial que acompañaría al primer equipo en su presentación ante Newells, hace una semana. Meyer los identificó y advirtió que el partido no empezaría si no se retiraba esa parcialidad que no le responde y que hasta había sido parte de la gestión Spina.

Hubo discusiones, pero el grupo logró reingresar al estadio. Según Lugones, en complicidad con «un control de UTEDYC». Otra versión hablaba de una amistad de estos hinchas, que no responden al oficialismo, con la dirigencia de Lanús. Pero lo más creíble es que, como trascendió, hayan ingresado por un contacto dentro del Aprevide. Quizás es por eso que dos de los involucrados no aparezcan en lista de «contraventores» que tiene Lugones.

El titular de seguridad deportiva estaba en la cancha esa tarde, cuando se produjo el primer encontronazo y estalló a pleno la interna política del Gallo.

«Era un partido a puertas cerradas. No podía asistir ninguna de las dos parcialidades. Sólo podían ingresar medios partidarios y dirigentes. Con las cámaras de seguridad advertimos una serie de personas que estaban ocultándose en un palco, cuyo ingreso había sido permitido por los controles de UTEDYC. Fue personal del Aprevide junto a la Policía y se les labró un acta contravencional por ingresar sin autorización», repasó Lugones.

Y agregó: «Después no enteramos por medios de Morón que serían ex dirigentes del club».

Lugones tiene a casi todos identificados. «A estas personas las sacamos de un lugar, volvieron y querían agredir a otros. No nos interesa la política del club. No tiene que ver con la interna de Morón nuestro accionar. Para nosotros son contraventores. Hablamos de trece personas. De allí también sacamos gente de Newells, porque después se grita un gol y se arma. Tenés 40 personas autorizadas y ya parece una tribuna», explicó.

El propio funcionario hizo pública la lista: Emanuel Gil, Facundo Silva, Alejandro Pesce, Juan Pablo Olivera, Matias Colangelo, Fernando Villareal, Darío Farías, Norberto Croti, Claudio Lorenzo, Matias Bacher, Omar Esperón, Lucas Rubio y Luis Orellana, este último empleado de Lanús.

En esa lista faltan al menos dos personas que Meyer identificó: una empleada y un ex directivo. El cruce fue fuerte. Los ex spinistas se sintieron discriminados y reclamaron tener el mismo derecho que otros que también terminaron con la gestión de Pablo Sauro, con quien Meyer no tiene problemas.

Además, circularon en redes sociales versiones sobre el actual jefe de Prensa del club, Adrián Requelme, como también de la exclusividad con la cual un sobrino de Meyer, movilero de FM Pacífico (cuyo dueño, Claudio Meyer, es primo de Alberto) cubrió aquel viaje del plantel por la Copa Argentina.

Como sea, Morón zafó de otra sanción, aunque no logra resolver sus peleas internas, en un contexto complicado. «Se acabó la joda», grita Meyer a quien lo quiera escuchar. El presidente asumió hace poco pero ya está agotado. Se queja de la herencia que le dejaron, de que el fúbol no arranca más, de que le hacen operaciones a sus espaldas con los jugadores, que tiene que buscar recursos para mantener al plantel y que tiene un pico de «estres».

A pesar de que la Primera arregló el inicio del fútbol después de mil peleas entre grandes, y entre grandes y chicos, los torneos de ascenso siguen en el aire. «El torneo arranca en septiembre», confirmó Meyer este miércoles. Mientras tanto, se siguen matando los clubes por la plata de la TV. La discusión es cuánto le toca al ascenso. Y en la divisional cuánto cobrará un club grande como Morón, que además tiene luces para televisar de noche.

El ascenso hizo causa común por la TV, pero sin recaudación tampoco puede seguir. Van tres meses de salarios sin más ingresos que la masa societaria.

Meyer busca pesonalmente recursos de todos lados, inclusive de comercios. Tiene un bienestar económico, aunque también «un negocio que atender».

En el club dicen que tiene al plantel casi al día. La semana pasada suspendió un amistoso por falta de pagos. Necesita que haya recaudación. Para eso se requiere de público. El Aprevide comenzó los primeros ensayos para liberar el ingreso de público visitante, lo cual sería de una gran ayuda para todos. Sin embargo, también se discuten los operativos de seguridad. «No alcanza el dinero para pagarle a la Policía», se quejó hoy Meyer.

La deuda que le dejaron no es sólo económica, en el club. También se tiene que resolver el financiamiento de la obra en el estadio. Todo está atado a un fideicomiso en el BAPRO, del cual el Municipio de Morón es garante. Alguien tiene que poner la plata: ya sea del sector público, como del privado.

Esto, sin contar la interna con la barra, a la que le cerraron los caminos: a los derechos de admisión que impone Lugones y al golpe a la venta ambulante en el centro de Morón, se sumó la detención de un capo de la hinchada tras un allanamiento en su casa, donde encontraron armas y drogas.

«Fue una perla que confirma lo que decimos: Cada vez más gente del delito está al frente de las hinchadas. No son más pibes de barrio. Son muy pesados», indicó Lugones.