Presionada por ambos lados, oposición rechazó la instalación de la Feria Peatonal Sarmiento

La oposición rechazó la instalación de la Feria Peatonal Sarmiento, que el municipio había ofrecido a un sector de la venta ambulante. El proyecto de ordenanza que homologaría el acta acuerdo firmada por 46 vendedores tuvo sólo los 8 votos de Cambiemos, contra 16 del FPV, FR y PS.

La movida se había dado a conocer esta semana, y ayer por la tarde se discutió en el HCD en una sesión extraordinaria convocada de urgencia el miércoles. Antes del debate ese sabía que la propuesta no contaría con consenso. El massismo asumió que era una forma de pasarle a ellos la responsabilidad por la posible continuidad de un conflicto que se inició el 21 de julio, cuando el municipio desalojó a todos los vendedores callejeros.

Luego de aquel operativo hubo una semana de negociaciones y luego siguieron cuatro días de protestas, más o menos violentas. Entonces, el Ejecutivo se mantenía con «tolerancia cero», pero ofrecía alternativas a los puesteros, desde microcréditos hasta bolsas de comida. Y estaba en claro que detrás del negocio había red muy aceitada y muy antigua que se había vuelto la dueña de la vía pública. Sólo el massismo respaldó la lucha contra las «mafias», mientras que organizaciones y concejales kirchneristas callaban o bancaban la resistencia en las calles, hasta que se retomó el diálogo. De las reuniones quedó marginado el líder de las protestas, Víctor Salinas, vinculado al Nuevo Encuentro por la campaña 2015.

La resistencia se disolvió por sectores. «Este gobierno planteó que no iba a negociar con los violentos. Pero cuando el humo se disipó, se acercó una parte de los vendedores que querían regularizarse. El municipio contuvo a 120 familias», explicó la jefa del bloque de Cambiemos, Analía Zappulla.

Y denunció: «No sólo los vecinos fueron rehenes de la mafia durante años, sino que los primeros rehenes fueron los vendedores que producto de la necesidad aceptaban condiciones humillantes”. Así, el oficialismo intentaba diferenciar a la mafia con los trabajadores con los que tenía que arreglar.

Ese argumento fue rebatido por la oposición, pero nadie se animó a ponerle nombre y apellido a los dueños de un negocio que se inició con Juan Carlos Rousselot, parecía cortarse pero se terminó extendiendo con Martín Sabbatella, continuó con Lucas Ghi y podría sobrevivir al desalojo de Tagliaferro.

«Muchos de los nombres que aparecen en el acta son los mismos que habíamos denunciado, hay imputados, algunos esperan ir a juicio oral», apuntó Hernán Sabbatella. También el massista Martín Marinucci consideró que en el listado había «familiares y empleados» de los capos del negocio.

En el oficialismo explicaron que entre los vendedores había facciones y que se «estaban matando entre ellos» por la dirección que tomaban las negociaciones. Tal como informó Un Medio el mes pasado, el núcleo duro se conformaba con obtener 40 puestos exclusivos y desalojar a los demás. Es una jugada repetida. Hubo desalojos en 2011 y 2013, pero el negocio no se cortaba: seguía, depurado por el Estado y en manos de un sector.

Es posible que el sector que denunció el sabbatellismo sea ahora el que negoció con Tagliaferro. «Firmaron los que no quisieron otra opción», se reconoció.

Los vendedores que firmaron el acta acuerdo el lunes pasado se denomina «Los Reyes». A sabiendas que no había consenso para reactivar la Peatonal, ayer se reunió con concejales del Frente Renovador. El jefe de ese bloque, Jorge Laviuzza, dijo después que fueron «increpados» por ese sector.

También trascendió que le llegaron amenazas a un concejal de esa bancada, a pesar de que tenía diálogo con los vendedores. La maniobra del oficialismo pudo haber sido ajedrecística. ¿Como sigue la historia? «Nada. Que le pregunten a los concejales de la oposición», respondía ayer un funcionario.

Antes de la sesión, el intendente había mantenido reuniones con vecinos de Sarmiento al 800 y con la cámara de comercio. Enterados del plan de reeditar la feria Peatonal, ACIM envió una carta documento a la presidenta del HCD, Natalin Faravelli, donde se intimó a los ediles a votar en contra.

Por la tarde, Tagliaferro expresó: “En estos 37 días, no recibimos ni una sola propuesta de política pública ni una alternativa concreta por parte de la oposición para solucionar el problema de la ocupación del espacio público y de la formalización de los vendedores, a quienes nosotros sí escuchamos”.

“Aún hoy, subsisten posturas políticas que resultan funcionales a la voluntad de las mafias de impedir estos procesos. Esta administración tuvo la valentía, el coraje y la honestidad intelectual de terminar con la ilegalidad mientras que, en los últimos 16 años, miraban para otro lado”, remarcó.

Aunque votó en contra, Lavuizza pidió al oficialismo «defender al intendente»: «cómo le hacen firmar esta porquería», se quejó. El proyecto había sufrido modificaciones técnicas sobre las bancas. Por ejemplo, se quería convocar a una audiencia pública y «peatonalizar» la cuadra de la futura Feria.

Más allá de esto, la principal razón que tuvo la oposición para votar en contra fue que la Peatonal Sarmiento, que se extendía entre 25 de Mayo y Belgrano, del lado sur de las vías, entre 1995 y el 2000, terminó con denuncias y amparos judiciales, hasta que se concretó la mudanza a la Feria Internada.

Lo que intentó explicar el gobierno local es que la causa «nunca tuvo sentencia», por el reclamo de los frentistas; y que «de ninguna manera se cuestionaba la ordenanza que creó la Feria, sino la forma en que funcionó, porque nunca se pudo aplicar». Sabbatella recordó que, luego del desalojo, el andén se reformó «y la calle se achicó más de un metro». «Hoy no podría pasar una ambulancia», dijo. Por supuesto, comparó la iniciativa con aquella ordenanza de Rousselot. Zappulla le retrucó: «Durante el sabbatellismo el problema se multiplicó. Morón era una ciudad tomada».

Todos coincidieron en que el tema de la venta ambulante lleva décadas y no es sólo de Morón. Pero la oposición, incluido el socialista Favio Martínez, llamó la atención al oficialismo respecto a la pérdida de puestos de trabajo. También intimaron al gobierno a poner a las grandes superficies en regla. «Estamos intimando a Jumbo» por la falta de planos, apuntó el macrista Christian Salinas. En breve se instalará un Wall Mart.

Carta de ACIM a los concejales