Un supuesto apriete con armas, la gota que rebalsó el vaso en la traspasada línea 136 y 163

Trabajadores de las líneas de colectivos 136 y 163 resistieron en el Ministerio de Trabajo un centenar de telegramas de despidos que llegaron este viernes a los antiguos empleados de la empresa Ecotrans. Denuncian desde malas liquidaciones de salarios, condiciones precarias y hasta amenazas.

En la mañana de ayer los delegados que petenecían a Ecotrans encontraron «decenas» de telegramas entre sus compañeros, luego de una serie de medidas de fuerza contra las condiciones de trabajo y de servicio.

Las líneas en cuestión son controladas ahora por la Sargento Cabral, que es controlada a su vez por la Metro. Tardaron apenas unas horas para organizarse y dirigirse a la secretaría de Trabajo que la Provincia tiene en Morón, frente a la Plaza San Martín. Finalmente dictaron una conciliación, sin despidos, según informó Carlos Pacheco, ex vocero del cuerpo de delegados de izquierda que querían la salida unificada de esa compañía.

En horas del mediodía, Pacheco ratificó el paro iniciado el jueves por varios reclamos. Entre los cuales se destaca una apretada por parte de la empresa.

El delegado explicó por la tarde a Télam que esta semana los trabajadores de las líneas 136, que une Merlo con Primera Junta, y 163, que realiza el recorrido entre San Miguel a ese lugar de Caballito, en la Capital Federal, «se movilizaron junto con los delegados y la Comisión de Mujeres hacia el predio de la firma Sargento Cabral, donde debía realizarse una reunión, previamente acordada, con la cartera laboral nacional».

En la reunión se trataron probelmas «no contemplados por los empresarios, como erróneas liquidaciones de salarios, suspensiones arbitrarias, condiciones de trabajo y servicios», puntualizó.

También expresó que al llegar los acosó «una patota armada al mando de uno de los delegados del lugar, que impidió el ingreso de los trabajadores, lo que derivó en discusiones y el disparo de un arma de fuego, mientras los empresarios observaban la escena desde el interior del establecimiento y dirigían a los agresores».

«La situación derivó en la suspensión del encuentro pactado con Trabajo. Y, ayer, luego de deliberar en asamblea, el personal decidió iniciar un paro en reclamo de respuestas», añadió.

La Metropolitana y las compañías ERSA y La Cabaña fueron beneficiadas con la entrega de la ex Ecotrans, en «un acuerdo poco trasparente y que es violado sin que las autoridades nacionales, provinciales y las de las comunas de Merlo y Morón, que lo firmaron, y tampoco la Comisión Nacional de Regulación del Transporte (CNRT) ejerzan los controles para que se cumplan las normativas de derechos laborales y de servicios públicos», dijo.

Pacheco explicó que desde el 1° de julio último se produjeron varios conflictos y que abundan «las denuncias y audiencias en el Ministerio de Trabajo de la Nación», lo que indica que esas empresas solo procuran «disciplinar» a los trabajadores para imponer «un régimen de empleo violatorio del convenio colectivo».