Una multitud marchó por el crimen de Diego Roda: el padre se reunió y defendió a Descalzo

Más de 500 personas marcharon este sábado para pedir seguridad y justicia, después del crimen del verdulero Diego Roda, en Ituzaingó. Los padres y la viuda fueron recibidos por Descalzo, quien les prometió «novedades», mientras una muchedumbre afuera le pedía «dar la cara» en la calle.

La multitud se congregó en la esquina de Brandsen y Belén, donde los Roda tienen su comercio, y desde allí marcharon hasta el palacio municipal, con dos cuadras de gente. Se cumplía el quinto día de la muerte del joven que dejó mujer y un bebé menos de un mes de recién nacido. El jueves la Policía detuvo a dos sospechosos en el mismo barrio, pero luego los liberó por falta de mérito, según entendieron en la Fiscalía de Ituzaingó.

«No tengo información», dijo ayer Omar, el padre de la víctima, aunque le dijeron que se seguían «otras pistas».

«No soy vengativo. Sólo pido que no esté suelto, para que no le haga daño a otro. Ni los animales se matan de esa manera», sostuvo al llegar a la Muncipalidad.

«Diego quería mucho a los padres, a los hijos, a los vecinos. Tenía un corazón grande. Un día mandó a buscar a un chico que pedía fruta y le dio una bolsa», recordó a su hijo.

Luego lo hicieron pasar a la reunión con el intendente. Omar y Descalzo se conocen desde jóvenes. El padre fue mucho más complaciente que la gente que marchó por su hijo. «Que se vaya», gritaron en un momento. El intendente los estaba esperando, a sabiendas de que podía enviarles un mensaje.

«Le dije todo lo que nos está pasando… Que así nadie va a pagar un impuesto», contó Omar a la salida de la reunión.

«Acaso no sabe?», le preguntaron al padre de la víctima.

«Nos prometió poner un abogado, que van a llevar el caso a la gobernadora. Que en una semana voy a tener novedades», se retiró, agradecido, Omar.

«Le dije esto está muy mal, tenés que ocuparte mucho. Prometió, prometió. Veamos que cumpla. La próxima venimos todos y no nos vamos hasta que no salga y de la cara», advirtió después.

«No depende todo de él. Nos prometió ayudar en todo. El problema es que no le pase más a nadie. Que no diga me pasó lo mismo», contó el padre sin descubrir a qué se refería Descalzo. «Le tengo que creer. Lo conozco de joven. Creo que va a cumplir», se ilusionó Omar.

Fue el cierre de una congregación que arrancó a las 14 horas y terminó unas tres horas horas después. La prensa no pudo pasar al Palacio.

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