El Palomar machó por seguridad: indignación por los antecedentes del asesino de Coppolillo

Una multitud marchó en El Palomar para pedir seguridad, a cuatro días del crimen de Miriam Coppolillo, la vecina que resultó asesinada cuando salía de su casa junto a su marido, quien cumplía 59 años. Aunque hay dos detenidos, ambos de una bandita de la Carlos Gardel, la gente mostró indignación.

La marcha estuvo encabezada por el viudo, Claudio Cruzans, y sus dos hijas. Durante la jornada de ayer la familia todavía buscaba información sobre los jueces que liberaron a los menores que formaron parte del asalto a Miriam. El asesino había salido en libertad por otro crimen por ser menor.

«Los queremos escrachar», explicaban a Un Medio. La marcha empezó en la esquina de Rosales y Rocha Mortarcé. Hubo unas 3 mil personas.

El único ordador fue el sacerdote de la Iglesia Cristo Rey. «Estamos llenos de dolor, acompañamos a Claudio y a sus hijas por Miriam y todas las víctimas de la inseguridad. Todos somos Miriam», dijo. Aclaró que la marcha era por la paz y la justicia y para pedir seguridad.

La caminata comenzó por Rosales. Los carteles rezaban cosas tales como “Hartos de morir por nada”; “No hay códigos”; “Basta de inseguridad”; “Rosales está de luto por Miriam”; “Municipio cumpla sus promesas”.

Por momentos algún vecino tomaba la palabra unos segundos y luego era aplaudido. Pidieron cambio de leyes, que “se deje de proteger a los delincuentes” y que “los fiscales y jueces corruptos sean destituidos”. Además, se quejaron de la ausencia del intendente y del comisario de la zona.

Al final, Claudio, a viva voz, gritó: «Quiero darle las gracias a todos los que me están acompañando en este momento. Sé que, al menos de vista, los conozco a todos. Les pido que recen por mí y por mis hijas. Es lo que más les pido».

Durante la marcha, entre lágrimas, una mujer le reclamó a viva voz al intendente de Morón, Ramiro Tagliaferro, y a la gobernadora, María Eugenia Vidal: «Hagan lo que tengan que hacer para garantizar la seguridad».

Otros dijeron a la prensa: «Nos están matando, por favor hagan algo». «Los patrulleros en Rosales no paran a nadie y están toda la noche».  «Que se cumplan las leyes. La cosa viene mal. Trabajo de noche y no sé si llego a casa. La inseguridad es permanente. Hay miedo a todo».

«El mismo problema de siempre con la Carlos Gardel. Los políticos no hacen nada. Son todos iguales. El que robó que vaya en cana. Tengo un tiro en el pecho, dos intentos de secuestros. El que mató que no salga más», se quejó un vecino.

 

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