Vecinos del nene que murió atropellado en Villa Tesei atacaron la casa del dueño del auto

Vecinos de Villa Tesei prendieron fuego el portón de madera de la casa de Nicolás Hermosillo, el joven que el 27 de septiembre mató a un nene de año y medio, mientras conducía alcoholizado. Por ese hecho está preso. Su padre regresó al barrio el sábado pasado y la familia de la víctima reaccionó.

El 27 de septiembre, Hermosillo, de 18 años y en estado de ebriedad, le sacó el auto a su padre y atropelló y mató a Máximo Escalada, que jugaba sobre la vereda de su casa, en esa misma cuadra.

Desde ese día Nicolás permanece detenido por delito cuya pena va de los 7 a los 25 años de prisión. Y desde ese día su padre no volvía a la casa familiar. Pero el sábado a la noche regresó y, tras discutir con el papá del nene asesinado, unas 60 personas prendieron fuego el portón de madera de la casa de los Hermosillo.

“El padre de Nicolás llegó un poco pasado de copas y provocó a Beto, el papá de Máximo: le dijo que, por culpa suya, su hijo estaba preso. Se agarraron a los golpes y los vecinos reaccionaron”, reconstruía ayer una vecina que vive a una cuadra del lugar de los hechos, sobre la calle Floresta. “Prendieron fuego el portón y no dejaron pasar a los bomberos: esperaron a que se apagara solo”, agregó Lorena, que también vive en el barrio Mitre.

Cerca de las 22 del sábado, según confirmaron desde el municipio, el intendente Juan Zabaleta se acercó al lugar. “Fue a contener la situación y a escuchar a Beto, y se dispuso que aumentara el patrullaje de la Policía Comunal y la Bonaerense”, sostuvieron fuentes municipales.

“Beto salió a la vereda a hablar con los vecinos y dijo que estaba agradecido por la gente que se acercó a apoyarlo, pero que no había que seguir con el conflicto porque iba a haber problemas”, contó Lorena.

Según agregó, durante la madrugada de ayer hubo un segundo intento de prender fuego la casa de los Hermosillo, pero no llegó a concretarse.

“Cuando se agarraron a golpes los papás de Máximo y Nicolás se armó una batalla campal enseguida, no hubo tiros porque vino la Policía. Antes de irse, el padre de Nicolás amenazó a los vecinos con que iba a volver con un arma a cagar a tiros a todos”, describió la vecina de la calle Floresta. “Esto va a terminar mal, tengo miedo de que se agarren a los tiros. No dormimos tranquilos, no vivimos tranquilos”, reflexionaba antes de la mudanza.

El domingo a la tarde, luego de pedir garantías de seguridad a la Policía, los Hermosillo demoraron dos horas y media para cargar sus pertenencias en un camión de mudanzas con destino desconocido. Se juntaron unas cien personas a verlos irse del barrio: no quedó nadie en esa casa de la calle Alvarez Prado.

Algunos de los que se acercaron, improvisaron pancartas en las que escribieron “¡Justicia!”. Muchos esperaron a que el camión arrancara para acercarse a Beto Escalada y abrazarlo en silencio.

hurlingham

Fuente: Clarin