El gobierno de Descalzo prometió una respuesta a los vecinos que piden frenar la suba de la TSG

La tercera marcha de vecinos autoconvocados terminó con una nueva promesa, de que la próxima semana habrá una respuesta respecto de sus reclamos por la suba indiscriminada de las tasas, que en algunos casos llega al 176% en apenas 13 meses. Se especula con frenar el aumento de mayo.

En diciembre, el Concejo Deliberante convalidó el aumento del 25 por ciento de la TSG en enero y otro 10% en el quinto mes del año. Pero a su vez volvió a elevar los montos mínimos un 50%, como el año pasado. También duplicaron la tasa para baldíos. En 2016 el ajuste había sido del 25%, pero el intendente, Alberto Descalzo, aumentó por decreto, por una cláusula gatillo este año se quitó para que el massismo vote la reforma fiscal.

El oficialismo, Cambiemos y el FR argumentaron los incrementos por la inflación. Pero la sospecha es que el ajuste es mayor en muchos casos. Algo que en Morón se conoce como «valuación fiscal presunta». La suba de los mínimos y la calidad de los servicios municipales fueron un cóctel explosivo.

Hace tres martes que unas cien personas se reúnen en la puerta de la Municipalidad, pero sin llegar al intendente. Hablaron con su hijo, con medio Gabinete, pero no con Descalzo. La promesa es que el miércoles 1 de febrero habrá una respuesta. Se especula con que el gobierno frene por decreto el aumento de mayo. Los vecinos piden frenar el de enero, algo prácticamente imposible. De todas formas, el municipio no quiere echar leños al horno y recomienda no pagar las tasas, ya que a fin de año saldría una moratoria más que compensatoria. Otra cosa difícil de creer.

El municipio «no hace nada en los barrios” fue uno de los eslogan preferidos de la gente en las puertas del Municipio. “Basta de mates y facturas”, gritaba otra mujer; “la iluminación, el asfalto, las cloacas, el agua, bien gracias”, expresaba otro hombre. La oposición no se vio en las protestas, aunque en algunos casos la apoya. El que apareció fue el concejal socialista Esteban Vallarino, uno de los dos que votó contra la reforma.