El hospitalito de Ituzaingó suma más denuncias por la falta de insumos en el servicio de guardia

Tras el anuncio del gobierno de Cristina Kirchner, en 2008, de construir un nosocomio de alta complejidad del distrito, el municipio redujo los servicios del hospitalito municipal de la calle Brandsen a un grado escandaloso, aunque por ahora la protección política le gana al reclamo de la gente.

Una muestra más: “Sr. intendente, hoy tuve la desgracia de ir a la unidad primaria Dr. Ramón Carrillo para hacerle curación a una persona diabética con insulina dependiente y no contaban con gasa, NO TENIAN GASA. Tengo la suerte de poder movilizarme y poder asistir a otra sala de primeros auxilios en la localidad de Merlo, ¿se podrá hacer algo al respecto?», publicó Silvina Vargas en la cuenta de Facebook de Alberto Descalzo.

La guardia de la «Sala Ramón Carrillo», tal cual degradada en 2008, tiene un largo cortejo fúnebre. El año pasado una familia logró que la oposición exija informes a la Secretaría de Salud tras la atención negada a un niño, por falta de pediatras.

Se trata del mismo lugar en el que el 13 de noviembre de 2015 murió Ezequiel Akaherajiko. El joven había llegado allí de urgencia con fuertes dolores en la zona del abdomen y, en rigor, lo que sufrió fue la rotura de la aorta. Por eso falleció a las 24 horas, luego de una fuerte hemorragia abdominal.

En julio de 2015 Martha Amelia Martínez llegó a la guardia con una afección cardíaca y falleció a las tres horas. «No tenemos nada», indicó el médico titular a la familia. Sin medicinas apropiadas, ni unidad coronaria, ni equipo para trasladarla a un lugar más conveniente, aceleraron su triste final. El caso fue tomado por el abogado y concejal massista Roberto Altarrui, quien presentó una preliminar en un juzgado civil, pero sin demanda.

Tras el deceso de esta vecina, madre del titular de este portal, llegaron a Un Medio varias historias sobre muertes absurdas dentro del centro asistencial. El común denominador es la falta de insumos y personal. Pero al mismo tiempo existe un manto protector sobre el cacique del PJ bonaerense.

El caso denunciado en esta oportunidad podría haberlo sido. “No puede ser que no tengan un elemento tan esencial como las gasas”, continuó Vargas, ahora en conversación con Primer Plano On Line. Y siguió: “Tras el corte de dedo de mi padre directamente me mandaron al hospital de agudos de Haedo pero les pedí que al menos le apliquen la vacuna antitetánica, cosa a la que se negaron. No sé si tenían o si no lo quisieron hacer. ¿Qué pasa con las unidades de salud de la municipalidad de Ituzaingó? No contamos con una guardia decente, y ni hablar de una guardia pediátrica”.

Fuente:

Primer Plano

Un Medio

Darío Albano