Una muestra fotográfica reconoce la lucha de familiares, a cinco años de la Tragedia de Once

Los padres de Lucas Menguini Rey, la última víctima en ser encontrada en aquel tren que se estrelló hace cinco años contra el andén 1 de la estación Once, inauguraron ayer una muestra fotográfica en la Casa de la Memoria de Castelar que recuerda la lucha de familiares por obtener Justicia.

La muestra, que se podrá visitar hasta fin de mes en Santa María de Oro y Blas Parera, recorre material adjuntado desde febrero de 2012 por fotógrafos profesionales y ocasionales. No hace referencia directa del accidente, sino de la lucha que le siguió a la tragedia. Los familiares están a la espera del juicio contra el ex ministro de Planificación y actual diputado kirchnerista Julio De Vido, quien fue investigado luego del primer juicio oral.

«Tan importante como el juicio a De Vido es que la Cámara deje firmes las sentencias del juicio, lo que le quitaría varios de los ridículos argumentos que esgrime el ex ministro», sostuvo Paolo Menguini.

La muestra fue organizada por su hija Lara, hermana de Lucas, quien se incorporó a la Dirección de Derechos Humanos de Morón que conduce Francisco Mones Ruiz. El funcionario reconoció ayer, al abrir el acto ante familiares, que «no podía durante mi gestión no darle lugar a esta tragedia».

Nunca antes el municipio había dedicado oficialmente un espacio a la memoria de las víctimas de Once. El propio intendente, Ramiro Tagliaferro, se hizo presente en la Casa y pidió prisión no sólo «para los genocidas de la Dictadura, sino también para los del presente». «Es una causa que abracé desde siempre y que siento como mía», sostuvo el jefe comunal.

 

La muestra refleja momentos como la plantación de árboles en la Plaza Cumelén y un encuentro en Plaza La Roche, pero también la «progresiva construcción del memorial del Andén 1».

«Empezó como algo espontáneo, creado por los usuarios. Luego fue a una pared y terminó en el memorial de los corazones. Está lleno de colores. Están los 52 corazones. Decidimos que tuviera un material que no remitiera a lo oscuro, elegimos poner vida ante la muerte», explicó María Luján.

«Hemos perdido a seres queridos, pero luchamos para que otros tengan una mejor vida. Es un trabajo hecho desde el corazón, siempre apuntando al que no le pasó, para que ese otro pueda comprometerse con la construcción de un país mejor. Le podría haber tocado a cualquiera, porque todos los que estaban en ese tren eran ciudadanos de a pie. Y nosotros, los que logramos que Jaime esté preso, un juicio histórico, somo ciudadanos comunes. Nadie nos preparó para esto. Ni se imaginó estar en esta situación. Pero nos hacemos cargo de haber elegido este camino de memoria», contó.

«Cinco años parece mucho. A veces no es nada. Recordar a Lucas es haberlo visto ayer a mi lado y extrañar un abrazo parecen cinco millones de años», concluyó con lágrimas en su mejilla la vecina de San Antonio de Padua. Mañana se cumple un lustro de la muerte de su hijo. Que no sea en vano.