El debate por el 24 de Marzo volvió a estar marcado por las chicanas y diferencias políticas

Una vez más, la conmemoración del 24 de marzo se convirtió en un homenaje atravesado por la coyuntura política, el marketing y las chicanas entre oficialismo y oposición. La sesión especial del HCD de Morón fue algo tensa y sofocante, aunque todos los sectores pudieron expresarse. 

«Hoy reivindicamos una vez más la democracia en nuestro país y recordamos a todos los hombres y mujeres comprometidos, que trabajaron en defensa y promoción de los Derechos Humanos y que entregaron su vida por hacer valer sus ideales», indicó ayer la titular del Concejo, Natalin Faravelli.

La sesión extraordinaria se desarrolló en el salón de usos múltiples que está ubicado a un lado de la Casa de la Memoria y la Vida y a metros de los restos de Mansión Seré, la casa donde la Fuerza Aérea torturó a muchos de los detenidos y desaparecidos de la Zona Oeste. A esa misma hora se daba una visita guiada que recordaba la historia de horror que allí construyó la última Dictadura. Historia que no tiene comparación con el presente.

El sabbatellismo buscó, de todas formas, convertir las actividades oficiales, que antes organizaba con marca registrada, en otro escrache: Carteles y remeras que, como el año pasado, parafraseaban a Mauricio Macri, sobre «el curro de los Derechos Humanos» y la cantidad de desaparecidos.

También consiguió otras dos cosas: que el intendente no diera el presente en el Gorki y que la oposición se uniera para repudiar un mail que  el jueves salió del Ejecutivo e instruía a funcionarios a ocupar espacios en la sesión del 24 de Marzo. El salón estuvo lleno de militantes, muchos de Nuevo Encuentro. Hubo lugar para todos. Y discursos que, aún a los gritos, no salían de dentro del recinto debido a la poca calidad del equipo de sonido.

«Hoy hacemos memoria de un Estado que asesinó, torturó, desapareció y exilió, destruyendo la vida de muchos. Y su sombra aún se proyecta día a día en secuelas que duelen y permanecen», reflexionó la presidente del bloque Cambiemos, Analía Zapulla.

La concejal, surgida de las filas del storanismo, pidió entender la memoria «como un espacio de encuentro de un país que debe enfrentarse al desafío de superar el pasado, sin trazar una raya final sobre él, sin borrarlo. Se trata de reelaborar y asumirlo seriamente».

En este sentido, apuntó contra quienes, «como hace 40 años, creen que cuanto peor estamos, mejor».

«Pero este país no resiste más dirigentes que amenacen con el caos cuando pierden el poder y que creen que los aciertos siempre son propios y los errores de los otros», manifestó y agregó: «Nos perdimos la posibilidad de construir un país aceptando que no se pueden ganar todas», sostuvo Zappulla.

El bloque kirchnerista no se anduvo con rodeos y trazó una línea de tiempo entre la Dictadura y el actual Gobierno. El concejal Claudio Román acusó de «esbirros» a los jueces que tienen presa a Milagro Sala.

«Los que niegan y hablan del curro de los Derechos Humanos, son los que buscan copar una sesión especial, como el intendente Tagliaferro, que intentó impedir el ingreso de la oposición para imponer su teoría, son los que quieren desprestigiar las conquistas en materia de derechos humanos, son los que quieren trabar el juzgamiento de los verdaderos responsables del Golpe», señaló el presidente del bloque, Hernán Sabbatella.

A su turno, el massista Jorge Laviuzza, destacó que cuando «los militares derrocaron al gobierno democrático del General Perón, la tasa de indigencia era del 3% y la tasa de pobreza estructural y desocupación eran del 6%” y explicó que “esa tasa se mantenía gracias a la política. Eran tiempos sin problemas sociales».

Luego dijo que era «vergonzoso que el jefe de este gobierno no dé la cara y no esté sentado en la sesión, máxime después de haber intentado manejar la sesión en forma partidaria».

Hasta el socialista Favio Martínez firmó una carta que hacía responsable a la presidente  del HCD de lo que «pudiera pasar» en la sesión. No hubo violencia, claro. Pero si Tagliaferro tenía pensado asistir, lo descartó luego del papelonezco mail. No quedó bien parado, es cierto, pero el pasado no puede juzgarlo tampoco. El problema de quienes mal utilizaron los recursos del Estado para copar espacios es que algunos tenemos memoria.

Tagliaferro puede que haya sentido vergüenza. La perdieron aquellos que se sumaron al gobierno de Alberto Descalzo, quien alguna vez prohibió un acto de Nora Cortiñas por considerar que iría «en contra de la reconciliación nacional». Todos tienen algo en el ropero que esconder. Por eso los equipos de prensa de Cambiemos, de Sabbatella y de Marinucci redactaron sus propias crónicas. Nadie (y me incluyo) es dueño de la verdad absoluta.

fpv24