Femicidio de Castelar: El homicida se negó a declarar y ladrones entraron a robar en su casa

Varios delincuentes robaron ayer diferentes objetos de valor de la vivienda en la que, el miércoles pasado, Gustavo Javier Flores, de 40 años, asesinó a cuchillazos a su esposa, Alejandra Marcela Polizzi, de 48, en el Barrio Seré de Castelar Sur. El asesino se negó a declarar ante la Fiscalía.

Los marginales lograron ingresar al inmueble por la parte trasera y, luego de sustraer estos elementos, se dieron a la fuga. Aprovecharon que la casa estaba vacía.

Los voceros del departamento judicial de Morón revelaron que el hecho se produjo en la jornada de la víspera, cuando los individuos entraron a la finca donde ocurrió el terrible asesinato, situada en Arturo Capedvila al 1900, entre Nicolás Granada y Miguel de Unamuno, en Castelar.

De acuerdo con lo manifestado por los informantes, los sujetos accedieron a la vivienda por el sector posterior y, ya dentro del domicilio, se apoderaron de distintos objetos de valor, para finalmente escapar.

Al respecto, los investigadores creen que los asaltantes huyeron por las terrazas de las casas aledañas al escenario del femicidio. Pesquisas policiales de la comisaría de Castelar (3ª de Morón) se apersonaron en el lugar del robo y, de inmediato, comenzaron a investigar lo sucedido, estimándose que los integrantes de la gavilla de ladrones sabían que la casa estaba deshabitada luego de que Flores asesinara a su esposa tras agredirla sin piedad con un arma blanca.

Los investigadores consideran que los delincuentes se habrían refugiado en algún asentamiento de emergencia. Mientras tanto, con respecto al escalofriante crimen, la Justicia comprobó que la infortunada víctima murió a raíz de 9 cuchilladas en el cuerpo, presumiéndose además que el marido de Alejandra, quien fue detenido y confesó su responsabilidad en el episodio, la mató por motivos pasionales, ya que sospechaba que mantenía una relación con otro hombre.

Tres de las mortales heridas fueron observadas en la región del cuello del cadáver.

Amigos y allegados al matrimonio dijeron, al declarar ante los funcionarios, que el homicida celaba mucho a su mujer y, en tal sentido, dijeron que el individuo escuchaba constantes frases de compañeros de trabajo, quienes le señalaban que su esposa mantenía relaciones sexuales con otro sujeto.

Flores, en tanto, se negó a declarar ante la doctora Marcela D’Asensao, fiscal en turno de la Unidad Funcional Temática de Violencia de Género de Morón.