HCD Morón: Cambiemos intentó repudiar al gobierno de Maduro y la oposición se lo impidió

En una sesión sin mayores asuntos en el Concejo Deliberante de Morón, el bloque de Cambiemos fracasó en su intento de emitir una declaración de repudio a la represión del presidente venezolano Nicolás Maduro. Pero así expuso a una oposición que quedó envuelta en un relato histórico decadente.

El debate, sin lugar a dudas, quedó envuelto en la grieta electoral y en la absurda mirada geopolítica de un grupo de concejales que, de acuerdo a quiénes responden, pueden denunciar o justificar la represión indistintamente. Entonces, la patria no es el otro. La patria es quien piensa como uno.

La presentación del repudio anti chavista estuvo a cargo del concejal Hugo Legramanti, quien denunció la «detención y castigo a opositores» del régimen de Maduro, como conclusión de un ciclo que se caracterizó por el «cierre de medios, depreciación de la moneda, bajo nivel de la vida social».

«Cuando presentamos este proyecto eran dos los muertos. Hoy son 66 los muertos. America Latina tiene que mirar este proceso, como en la década del 60 y 70, para que no se vuelva a repetir», concluyó.

La que salió a su cruce fue la sabbatellista Florencia De Luca, hermana del subsecretario de Hábitat en Municipio de Morón Luis De Luca (uno de los pocos funcionarios sobrevivientes de la gestión anterior), quien tampoco se anduvo con vueltas para defender a capa y espada el modelo chavista.

Como un libro abierto, la concejal consideró que se faltó «a la verdad» porque había «una mirada sesgada que viene hostigando al presidente Maduro».

«La situación de Venezuela es casi un caos social, en muy complejo el sistema político», convino. Aunque aclaró que «desde nuestro espacio hemos acompañado el proceso popular inaugurado por Chávez».

El bloque K consideró que «el pedido de una Constituyente es una salida legal y democrática. El proceso tiene contradicciones y deudas. Pero ha sido permanentemente hostigado por una oposición reaccionaria. Otros países sufrieron algo similar, pero acá se encuentra sobre un mar de petróleo».

«Vamos a alzar la voz cada vez que los procesos populares intenten ser derrocados ante una oposición fascista e intereses internacionales que pretender ver caer el gobierno de Maduro», apuntó De Luca. A su término, el massista Jorge Laviuzza se escondió en la «autodeterminación de los pueblos».

«No nos resulta fácil discernir qué está pasando. Sabemos de la manipulación de EEUU y la CIA», opinó. En el mismo sentido se encuadró el socialista (de Binner, no de Maduro) Fabio Martínez, quien coincidió con su nuevo socio en que Venezuela «no se ha quebrantado todo orden constitucional».

La votación salió 13 votos en contra y 10 a favor, contando dos manos peronistas aliadas del oficialismo (bloque renovador de los Trabajadores).

De Luca se escudó también en que minutos antes Cambiemos no se había animado a apoyar un repudio contra la Policía, por un operativo que terminó en un merendero que maneja la CTEP en Lanús, con gases y balas de gomas, tras una supuesta persecución a un delincuente. Distinta Vara, que le dicen. Un argumento muy trillado que el programa ultra K «678» utilizada para dejar en off side a la oposición, con recursos del Estado y sin ninguna posibilidad de aplicarse sobre sí mismos. Una forma de ver la Democracia. Muy retorcida. En la que el fin justifica los medios. Donde tampoco estamos aptos para discutir ese fin, ni sus consecuencias. Por suerte, aquí sólo se habló de Venezuela. Otra cosa es vivirla.

Casi a modo de posdata, se trataron otros temas. Se homologó el aumento a los municipales del 18%, que se termina de cobrar este mes e incluye cláusula gatillo. No pudo haber caído mejor. Esta tarde el INDEC daba a conocer la inflación: 1.3% en mayo, 10% en lo que va de 2017 y 24% anualizada.