Ariel Basteiro se anotó para competir en una interna contra la lista de Descalzo, en Ituzaingó

El ex embajador K en Bolivia Ariel Basteiro se anotó para competir en internas en Ituzaingó contra la lista que presentó Alberto Descalzo, por el frente Unidad Ciudadana. Otro pequeño escollo que surge en el camino del intendente de Ituzaingó, tras quedar afuera de la boleta de senadores bonaerenses.

El propio ex dirigente aeronáutico va como primer candidato a concejal, seguido de Florencia Recalde, dirigente de La Cámpora; de Ezequiel Rochinstein, nieto recuperado por Abuelas, vecino de Ituzaingó y militante de Unidos y Organizados.

«A diferencia de otros municipios, en donde los intendentes abrieron la lista, acá hicieron una lista netamente descalcista, pasando por arriba los acuerdos del frente de Unidad Ciudadana», sostuvo Basteiro, este lunes, al portal de Primer Plano.

Y agregó: «Descalzo y la gestión municipal nunca asumió con verdadera vocación el legado de Néstor y Cristina. Ahora se suma porque no tenía otro camino. Además viene muy desgastado, y creo que en dos años, si esto sigue así, perdemos la intendencia a manos de la derecha».

Basteiro consideró que «el kirchnerismo tiene mucho más para ofrecerle a los vecinos de Ituzaingó así nuestro voto no se diluye en otras fuerzas que no quieren acompañar al oficialismo municipal», aunque nunca pudo competir en condición de igualdad con el jefe del PJ local. Es más, fue por su capacidad de operar dentro y fuera del FPV que Descalzo no cayó en 2015 como sus pares generacionales de Moreno, Merlo o Hurlingham.

El intendente soñaba con dejarle la comuna a su hijo Pablo como primer candidato a senador provincial. Pero es Cristina y no el PJ la que ahora ordena las secciones. Se lo permiten, claro, porque mide más que la mayoría de los intendentes. Como sea, es un funcionario de Merlo el que va como cabeza de lista seccional. Recién en el cuarto lugar aparece la mujer de Descalzo, Marta Pérez, que también es la segunda candidata a concejal.

El jefe comunal deberá elegir, entre apostar a que en algún momento su pareja asuma en la Legislatura, o asegurarle cuatro años de mandato en el HCD. En el municipio la tiene mucho más fácil, siempre y cuando gane. Una derrota le haría perder el control del HCD. Y sólo se podrá ir a la casa.