El pago de sobornos existió y Odebrecht se retira de la obra de Soterramiento del tren

Odebrecht vendió su 33% del consorcio realiza la construcción del soterramiento del ramal Sarmiento a su socia italiana Ghella, que ya tiene el 37,4%. La constructora brasileña admitió el pago de sobornos por esa obra durante el gobierno de Cristina Kirchner en el marco de la causa Lava Jato.

Luego de esta operación, que debe aprobar el gobierno, Guella se quedará con el 70% de la UTE. El resto será para Sacde, la empresa de Marcelo Mindlin, dueño de Pampa Energía, que se quedó con los activos que pertenecían a Iecsa, la empresa de Angelo Calcaterra, primo del presidente Macri.

Fuentes de la Oficina Anticorrupción recibieron información del FBI que confirmó el pago de sobornos por parte de Odebrecht a la cartera que manejaba Julio De Vido para ganar la licitación.

El personal especializado en argentina había sido invitado junto a fiscales y jueces a los Estados Unidos para conocer en detalle la información que surgió durante la investigación del Lava Jato en Brasil. Hace una semana el servicio norteamericano anuló el acuerdo misteriosamente, después de que aparecieran datos en la prensa, rompiendo acuerdos previos. Esta semana un mail pareció reflotar la misión, autorizada por la Corte.

Cambios

Ghella y Odebrecht presentaron la documentación con los cambios accionarios en la UTE al Ministerio de Transporte, que maneja Guillermo Dietrich. Esa cartera tiene aproximadamente 25 días para dar su opinión con respecto a las modificaciones, dado que es la entidad a cargo de supervisar la obra.

La firma del acuerdo entre las compañías privadas, en tanto, se hizo la semana pasada.

Odebrecht no es la única firma que emprendió el éxodo del mayor proyecto local de infraestructura. A principios de año, la española Comsa pidió reducir su participación a un 1 por ciento. Además, pidió dejar de ser representante del consorcio y quedó sin cargos ejecutivos en el consorcio.

La salida de Odebrecht fue también celebrada por el Gobierno. Si bien se trató de una negociación entre privados, la administración de Mauricio Macri comenzó a gestar los argumentos para defenderse de las críticas de quienes cuestionaban la presencia de la empresa brasileña en la obra.

Aunque su sombra golpea la gestión actual, la mayor parte de esa historia se escribió durante el kirchnerismo. La apertura de ofertas para soterrar el Sarmiento se hizo el 24 de mayo de 2006. En enero de 2008, la entonces presidenta Cristina Kirchner le adjudicó el proyecto al consorcio integrado por Odebrecht.

Si bien Odebrecht reconoció el pago de coimas por US$ 35 millones, no especificó quién recibió esos fondos, algo que exigieron varios funcionarios del Gobierno. Fueron del FBI los que confirmaron a la OA que esos pagos se direccionaron hacia los funcionarios de los cuales se sospecha y que figuraban en una carpeta como «duvidoso» y «Fiestero», entre otros.