Trabajadores de la fábrica Oily iniciaron una protesta, al encontrarse con el negocio cerrado

Catorce trabajadores, la mayoría del gremio textil y algunos vendedores, fueron sorprendidos esta mañana al encontrarse con las puertas cerradas de la fábril de indumentaria Nueva Gente (Oily es la marca), que está ubicada en Pellegrini al 1600 (casi Guido) en Morón.

Los empleados denunciaron que venían con salarios atrasados y que la empresa tenía deudas millonarias con al menos uno de los proveedores de telas. Y de inmediato se presentaron en la Secretaría de Trabajo para iniciar un proceso de conciliación. Se consideran «despedidos».

El personal fue asistido por el sindicato Textil, que los representa, y el de Viajantes (que afilia a los vendedores), pero además contaron con respaldo de la CGT Regional. Segio Souto, uno de sus titulares y candidato a concejal por Cumplir (viene de perder la interna) estuvo también.

«La gente se encontró con las puertas cerradas de su trabajo. Pedimos una audiencia urgente en Trabajo para este martes a las 8, porque la empresa no dio ninguna respuesta, no da la cara», explicó un dirigente de SETIA.

El personal responsabilizó del cierre a Miguel Alberto Beltramone, uno de los dueños del establecimiento, que tiene casi tres década de vida y es conocido como una fábrica abierta al público, un verdadero outlet. Venía con problemas por falta de pagos. «Se pidió un repro, que es un beneficio de Nación, pero no le dieron crédito a eso y por eso se hizo una denuncia. El dueño no dio ninguna explicación. Sí dijo que estaba en una situación complicada, pero nadie pensó en que iba a tener este desenlace la empresa», explicó SETIA.

«El sector tiene problemas. Es una empresa tradicional, que venía cayendo en las ventas, como pasa en general», agregó la fuente, sin deslindarle ninguna responsabilidad a la patronal, a que consideró poco seria.