Salud pública y psicología inversa

Con la lógica de la psicología inversa, Cristina Kirchner y Alberto Descalzo le endilgaron al Gobierno de Cambiemos la construcción de «hospitales fantasmas» y nuevos «elefantes blancos» que bajo la pasada gestión nunca se terminaron, o se inauguraron pero no funcionaron. Es el caso del de Ituzaingó.

El hospital de Ituzaingó fue, durante 12 años, una promesa incumplida que pasó de idea a proyecto, de proyecto a obra, y de obra a una inauguración «parcial» que en realidad no dejó ningún servicio funcionando. «Le falta 20 por ciento para terminar», explicaron en el PAMI semanas atrás, luego de anunciar que se retomaría la obra civil. El funcionamiento nunca estuvo claro. Ni antes, ni ahora. Pero el kirchnerimo lo explotó en campaña.

“Yo quiero que se abra el Hospital de Garín y el de Ituzaingó. ¿Sabés lo que dijo la señora Vidal? Que no iba a abrir esos hospitales porque con los que había era suficiente y eso había sido una estafa”, declaró ayer Cristina Kirchner entrevistada por Gerardo Rozin, en el mediodía de Telefé.

También le recordó que Graciela Ocaña era ministra de Salud cuando anunció los hospitales del Bicentenario, en plena batalla por las retenciones móviles. Cuando esos proyectos se pusieron en marcha, entre 2011 y 2012 y con otra fuente de financiamiento (el PAMI) la candidata de Cambiemos ya no estaba en el kirchnerismo, como tampoco Sergio Massa. Ambos fueron eyectados bajo el régimen de Cristina. Con Néstor muerto.

“Decile (a Vidal) que lleva de candidata a la partícipe necesaria de la estafa de los hospitales en la provincia de Buenos Aires”, insistió  la ex presidenta.

Lo que no recordó fueron los 12 años de promesas incumplidas, desde 2003 (cuando se puso la piedra fundamental de la obra junto al entonces gobernador Felipe Solá) hasta el 2015 (Cuando Daniel Scioli bajó a inaugurar paredes a días del balotaje). Una burla de la política oficial, ya que la zanahoria del Hospital desvió la atención sobre el precario sistema de salud y emergencia del municipio. Su punto más flojo y con el que hizo campaña.

Tampoco se terminaron las cloacas, como se prometió. El plan de agua corriente se retomó con fuerza recién con el gobierno de Macri. Lo mismo que el de bacheo y pavimentación, que se financia con el endeudamiento provincial, aunque los carteles de obra, que antes tenía la cara de CFK, ahora llevan el logo del municipio, que administra esas obras. Al mismo tiempo, con la misma lógica de la campaña, el intendente llora por más obras.

Algo es cierto: es tarea del actual gobierno terminaron con años de mentiras, desidia y corrupción. Hoy Vidal salió a contestar a las acusaciones K: “Yo no dije que (los nuevos hospitales) no fueran necesarios. Dije que en un sistema de salud devastado, antes que cortar la cinta de un hospital nuevo yo prefiero arreglar la guardia de un hospital que ya está funcionando. Y mucho más cuando uno tiene una provincia quebrada, donde tiene que decidir y no puede hacer todo al mismo tiempo”.

La gobernadora señaló que “con mucho orgullo llevo como candidata a Graciela Ocaña, porque es la única que se fue de su Gobierno denunciando al kirchnerismo”.

Y agregó: «Se fue en soledad, no a otro cargo ni amparada en ningún fuero. Se fue denunciando mafias a su casa, durante tres años. Y peleando por sus valores con su honestidad, la misma con la que armó un fondo de mil millones de dólares en el PAMI para construir estos hospitales de los que habla la presidenta (sic), sólo que ese fondo fue al tesoro, no a la construcción de los hospitales. Por eso pasaron seis años y los hospitales no están”.

Vidal se entonó cuando habló de los 25 años que gobernó el PJ la Provincia. “Y en ese tiempo, ¿no pudieron terminar el Hospital de Garín, los dos de La Matanza? Claro, hicieron el Balestrini, varias veces lo inauguraron. Nunca tuvo ni los médicos ni las enfermeras suficientes”, cuestionó.

“La diferencia entre la oferta de Unidad Ciudadana y la nuestra es qué valores defendemos y cómo hacemos las cosas. Sostener el funcionamiento de un hospital cuesta más de mil millones de pesos anuales. Pero ¿qué importa en realidad? ¿Que la gente tenga respuesta a la una de la mañana o importa hacer un lindo acto donde cortemos una cinta?”, cerró.