Se cae la teoría de la desaparición forzada

La autopsia practicada este viernes al cuerpo hallado en el río Chubut, en un nuevo rastrillaje ordenado en la causa por la desaparición de Santiago Maldonado, concluyó que corresponde al joven y que «no hubo lesiones», aunque aún resta determinar «cuál ha sido la causa de su muerte», lo cual demorará «tal vez más de dos semanas».

Así lo informó esta noche el juez federal Gustavo Lleral, a cargo del expediente que investigaba la desaparición de Santiago Maldonado y que, ahora, «se sigue por la averiguación de un delito grave», quien detalló que «todos los peritos estuvieron de acuerdo» con las conclusiones a las que se arribó tras doce horas de trabajo.

En declaraciones a la prensa formuladas a la salida de la Morgue Judicial del Cuerpo Médico Forense, el magistrado detalló que, «efectivamente se ha determinado que esa persona es Santiago Maldonado» a partir del reconocimiento de la familia y, además, indicó, «fue determinada su identidad por rastros papilares que se pidieron obtener».

«Gracias a esta pericia, se pudo determinar que no hubo lesiones en el cuerpo, por lo menos que fueran determinadas por los peritos, y todos los peritos que participaron estuvieron de acuerdo en concluir sobre ello», subrayó el magistrado en su diálogo con los periodistas en el acceso a la morgue ubicado sobre la calle Viamonte al 2100.

En ese punto, señaló que «lo único que falta determinar es cuál ha sido la causa de su muerte», para lo cual -afirmó- se deberán esperar los resultados complementarios de las muestras tomadas en este tipo de casos», que demorarán «más de dos semanas, tal vez», aunque puede ocurrir que «algunos resultados se vayan acercando con anticipación».

De la autopsia realizada hoy al cuerpo de Santiago Maldonado participaron «más de 55 personas en la sala, entre ellas veedores y peritos de parte, y 30 personas fuera de la sala», según precisó el magistrado al término del procedimiento, que se extendió durante más de doce horas.

«Hay que ser prudentes», sostuvo el juez, quien garantizó que «la investigación continuará como se debe hacer» y llamó a reflexionar «qué nos pasa como sociedad», tras lo cual pidió «respeto a la familia (Maldonado), que hoy está sufriendo» y dijo que se trata de «una responsabilidad ética como personas».

Al comenzar su diálogo con los periodistas, Lleral dijo que finalizaba «una jornada muy larga» en el marco de «una investigación que se sigue por la averiguación de un delito grave», y consignó que se había practicado «una pericia importante, una medida de prueba científica que fue conducida por el Cuerpo Médico Forense».

Antes de la salida de Lleral, se habían retirado del lugar los peritos de parte, que optaron por el silencio por expreso pedido del magistrado a cargo del expediente que investigó la desaparición de Santiago Maldonado y que, ahora, buscará determinar las circunstancias y motivos de su muerte.

El joven había sido visto por última vez el 1 de agosto pasado en el marco de un operativo realizado por Gendarmería Nacional dentro de la comunidad mapuche de Cushamen, en el noroeste de Chubut, luego de desalojo de una protesta que había tenido lugar sobre la ruta nacional 40.

A partir del desembarco de Lleral en Esquel, por disposición de la Cámara Federal de Comodoro Rivadavia tras apartar al juez que inicialmente estuvo a cargo del Guido Otranto, la investigación comenzó a exhibir resultados que, finalmente derivaron en el hallazgo del cuerpo en el marco de un nuevo rastrillaje -el cuarto, pero esta vez a cargo del nuevo magistrado- realizado el martes último en el río Chubut.

Allí fue hallado, cerca del lugar en el que había sido visto por última vez. No fue obra de la casualidad. Un testigo mapuche habría confesado días atrás que mintió en su primera declaración y que había intentado cruzar el río junto a Maldonado, pero luego lo perdió de vista.

El cadáver apareció en el agua producto del hinchamiento. El arrepentido habría querido sacarlo, pero sus jefes de la RAM no se lo habrían permitido.

Aprovechando la ausencia de los líderes, que estaban en Chile, avisó urgente a la Justicia, que horas más tardes encontró el cuerpo. Cuando los militantes más duros volvieron no dejaron peritar la escena del crimen. Hasta esta noche la RAM y buena parte de la oposición seguían utilizando la teoría de la desaparición forzada, que cada vez tiene menos crédito. El testigo protegido reclama los $2 millones ofrecidos por el Estado para quien permitiera encontrar a Santiago. De alguna u otra manera todos ganaron. Menos Maldonado. La RAM tuvo publicidad y crecimiento político. La izquierda y el kirchnerismo usaron el caso para la campaña. Y el Gobierno encontró en el cadáver razones para estar tranquilo.