La UCR vuelve al HCD de Ituzaingó y se perfila una oposición mucho más dura para Descalzo

El triunfo electoral de Cambiemos le permitirá al radicalismo de Ituzaingó volver al Concejo Deliberante. La concejal electa Rossanna Galassi, y el tesorero del comité de la UCR, Nahuel Antuña, no ahorran críticas a la gestión Descalzo y creen que habrá una oposición más firme desde ahora.

«En la elección de octubre influyó mucho el desgaste de la gestión Descalzo, pero también la gente tenía una oposición para votar», explicó la hasta hace dos semanas presidenta de la UCR Ituzaingó. Galassi renunció al cargo y la reemplazó la vice, Carina Lepera.

«Hubo muchos concejales que se decían opositores, pero después votaban con el oficialismo. Hoy las redes sociales permiten que eso trascienda mejor», añade Antuña, quien fue candidato a primer concejal pero en 2015, cuando perdió la interna a manos de la lista de Osvaldo Marasco. La UCR había llevado ese año como candidato a intendente a Gabriel Pozzuto. El delegado del PAMI devolvió gentilezas ubicando a Galassi detrás suyo en la lista de unidad que presentó Cambiemos este año. Además, se perfila para 2019, con el respaldo del intendente de Morón, Ramiro Tagliaferro.

Entrevistados por Un Medio, ambos dirigentes radicales no dudaron en que Cambiemos tiene que tomar el toro por las astas dentro de su bloque, y apartar a los concejales que no responden a la fuerza. Eugenio Marasco y Mirta Tonellato, hermano y cuñada del empresario, han venido votando «para Descalzo», tras reemplazar a otros que ya hicieron su trabajo sucio desde adentro de la bancada macrista estos últimos años.

«La realidad es que en todo este tiempo ellos votaron con otra postura respecto del bloque. Se manejan individualmente. Casi siempre apoyando al intendente. Creo que se debe tomar una decisión. No pueden decir que están en este sector y después votar para el intendente», reflexionó Galassi.

Cambiemos ganó en agosto y en octubre, aún con una campaña mucho más humilde que la de Marasco en 2015. «El radicalismo siempre se caracterizó por ir a las casas y ahora se sumaron los timbreos. Por ahí tuvimos un poco más de recursos para tener todos los fiscales y cuidar los votos», apuntó Antuña.

En la elección también pesaron las obras. «Mucha gente nos decía en las recorridas que los carteles los ponía el municipio, pero sabían que las pagaba el gobierno», contaron.

Reformas (y formas)

Galassi ingresará al HCD luego de que el oficialismo ponga en consideración la reforma del Código Urbano, que se podría llegar a votar el 6 de diciembre, es decir un día antes del recambio de concejales. Cambiemos podría tener un bloque de 9 sobre 20, pero hay dos que están casi afuera.

«El código de base estuvo muy bien trabajado entre 2011 y 2013, pero no se trató. Ahora que va a cambiar el Concejo quieren votarlo, con cambios discrecionales. Ahí está el conflicto. Hay ajustes que favorecen los mega emprendimientos, como la posible llegada de un hotel en Parque Leloir, en una zona que ya tiene problemas de tránsito. Se aumentan de 7 a 10 pisos los edificios en el áre central. Y que crean un efecto espejo sobre algunas calles donde no estaba permitido edificar en altura y ahora sí. Reducen los requisitos para cocheras», resumió Rossana.

Cambiemos firmó el pedido de audiencia pública para el tratamiento, al igual que el PS y LdS. «Los vecinos tienen que entender», dicen en la UCR.

Antuña cree que hay que crear una oficina anticorrupción. «Lo vamos a proponer si somos gobierno», dijo el actual coordinador distrital de políticas socioeducativas, que depende del ministerio de Educación. Su trabajo es recorrer escuelas, ver cómo funcionan todos los programas extracurriculares: «patios abiertos, parlamentos juveniles, talleres de cultura, deportes y medio ambiente, entre otras cosas».

El radicalismo también propone crear la institución de audiencia pública para tratar vías de excepción. Y habilitar datos duros del municipio, que hoy no se ven. «El portal municipal no es transparente, no figuran todos los funcionarios, no están los sueldos, ni las declaraciones juradas. Queremos que todo eso aparezca y en qué se gastan los recursos públicos», indicaron.

Otro tema dramático es la salud. El gobierno acumula presión para la apertura del Hospital del Bicentenario, una vieja zanahoria de la gestión local. «No tenemos hospital, no hay guardia pediátrica, no se hizo nada en 22 años. Las unidades se sostienen sólo por los profesionales y trabajadores. No te muestran el contrato de las ambulancias. Y el contrato de la basura dicen que ya está por arriba de los 140 millones», pegó Galassi.

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