El Gobierno le puso fecha a la apertura del Aeropuerto de El Palomar; Justicia inspecciona

El Ministerio de Transporte le puso fecha a la apertura del aeropuerto de El Palomar, con un «vuelo de bautismo» bajo la modalidad low cost que sería el 10 de febrero, operado por la compañía Flybondi. No obstante, una jueza de San Martín ordenó una inspección ocular el lunes.

La jueza Martina Forns, que recibió varios amparos en contra del proyecto, ordenó hacer el lunes a la mañana una inspección en la Base Aérea de El Palomar. Algunas demandas son por cuestiones ambientales, otras formales y una precide la violación de la protección de un espacio para la Memoria protegido por Ley.

El proyecto que se dio a conocer a mediados de 2017, consta de tres etapas de desarrollo y tiene fecha de finalización para 2019, dentro de la actual gestión del Ministerio a cargo de Guillermo Dietrich. Para comenzar con las tareas, en diciembre El Palomar fue incorporado al Sistema Nacional de Aeropuertos mediante un decreto, quedando oficialmente habilitado para convertirse en la primera terminal low cost del país.

Pero habrá que esperar unas semanas más para que los flamantes aviones de Flybondi aterricen y despeguen de la pista de 2.100 metros de largo y 50 de ancho de El Palomar. Igual de extensa pero todavía más ancha que la de Aeroparque, esa fue una de las aptitudes operativas que fue condicionante a la hora de elegir al aeropuerto del Oeste entre otras varias opciones.

«Se analizaron otros casos del entorno bonaerense, como La Plata, Campo de Mayo, Quilmes y Morón, y consideramos que la más conveniente era esta. Cuenta con una buena superficie de plataforma, tiene una terminal de pasajeros que nos permite arrancar con la operación, en paralelo con el desarrollo de nueva infraestructura. Y tiene buena accesibilidad», enumera Ignacio Vilanova, gerente de Infraestructura del Organismo Regulador del Sistema Nacional de Aeropuertos (Orsna).

Dietrich es todavía más gráfico. «Van a venir en tren a tomarse un avión», dice, y con ello da cuenta de un concepto desconocido para muchos potenciales usuarios de líneas aéreas, y nada habitual a nivel local, para aquellos que han recorrido aeropuertos del mundo.

El Palomar se ubica a 200 metros de la estación homónima del tren San Martín, que a su vez también está sufriendo una transformación integral. Correrá por un Viaducto en altura hasta La Paternal y se electrificará todo su tendido. A su vez, del Acceso Oeste la separan apenas 30 cuadras, con calles que salen directo a la autopista. Y también está prevista una nueva vía rápida que conectará al Acceso con la Autopista del Buen Ayre, para todos los que lleguen de la zona norte.

«Algo así es un hito, queremos duplicar la cantidad de gente que viaja en avión para 2019, y seguir fortaleciendo la conectividad entre provincias. Además, esto genera mayor impacto en el empleo local. Que haya un entorno urbano cerca de un aeropuerto es bueno para el aeropuerto y para la gente, porque genera más seguridad y más oportunidades laborales y comerciales», apunta el ministro.

Por su carácter de aeropuerto low cost, en El Palomar las tasas de vuelo van a ser de un 40% a un 50% más bajas, debido a una serie de ahorros en los costos de operación que tendrán las empresas. No habrá servicios de rampa y a pasajeros, tampoco mangas ni servicios de grúas para las aeronaves. Y los usuarios no contarán con buses que los transporten hasta el avión.

«Todo esto también es menor confort, pero por eso es un aeropuerto low cost, tiene mejores tarifas porque tiene menos servicios. Y esto no es ni mejor ni peor, porque da la posibilidad a un perfil de cliente que su elección es ciento por ciento económica. Y es muy bueno que haya aeropuertos con estas características”, subraya Dietrich.

La primera etapa de la transformación ya está en marcha y se extenderá hasta mediados de año. Actualmente se está trabajando en el mantenimiento de la pista, el cerco perimetral y el reacondicionamiento de la terminal existente. A partir de julio se comenzará una obra de readecuación de dos hangares que están en desuso, para convertirlos en una terminal de pasajeros de mayor escala que la actual.

La misma contará con un entrepiso, halls de partida con 18 posiciones de check-in y self check-in, áreas de servicios complementarios (sanitarios, patio gastronómico) y un hall de retiro de equipaje. En la planta superior habrá sectores para el control de rayos de seguridad, control de migraciones para las operaciones regionales y todo el sector de sala con seis gates (puertas).

Por último, la tercer etapa consiste en irse del otro lado de la pista principal y generar una nueva terminal de pasajeros que tendrá una superficie de 14 mil metros cuadrados. «Es un edificio proyectado en una sola planta, dividida en tres sectores por dos patios internos que nos van a permitir ir desarrollándola en función de que se vaya verificando el crecimiento, el ritmo y la evolución del tráfico», cierra Vilanova.

En ese momento los hangares transformados volverán a manos de la Fuerza Aérea que, según aseguran desde el Ministerio, no perderá espacios propios dentro del nuevo diseño.

(Fuente Clarín)