Piden declarar «persona no grata» al represor que violó su prisión domiciliaria en Castelar

El bloque de concejales de Unidad Ciudadana de Morón presentaron un proyecto para declarar «persona no grata» al represor Carlos del Señor Hidalgo Garzón, quien según denunció Abuelas de Plaza de Mayo salió de su casa de Castelar en enero, a pesar de tener la prisión domiciliaria.

«Manifestamos nuestra profunda preocupación y repudio frente a la violación de la prisión domiciliaria por parte del represor Carlos del Señor Hidalgo Garzón en su casa de Castelar  y solicitamos al Tribunal Oral Nº 1 de San Martín que revoque de manera inmediata el beneficio otorgado”, señaló esta mañana el concejal Hernán Sabbatella.

Además, le solicitó al Municipio de Morón que arbitre todos los mecanismos legales a su alcance para evitar la presencia de genocidas en el distrito.

«Resulta un riesgo y expone a nuestros vecinos y vecinas a vivir junto a quienes cometieron los más oscuros crímenes de nuestra historia reciente. Exigimos cárcel común, perpetua y efectiva a todos los responsables de la última dictadura cívico militar en nuestro país”, agregó.

Hidalgo Garzón recibió prisión perpetua e inhabilitación absoluta y perpetua en octubre de 2014. Fue condenado por sus crímenes en el centro clandestino La Cacha y por la apropiación de la hija de dos de sus víctimas. Abuelas de Plaza de Mayo denunció que a mediados de enero salió al menos dos veces de su casa de Castelar sin autorización y que además admitió en una denuncia policial tener armas en su poder.

En consecuencia pidió el fin de ese beneficio y le reclamó al TOF-1 de San Martín que ordene la inmediata detención del represor y de su mujer (también apropiadora) María Francisca Morillo, quien está condenada pero libre y oficia paradójicamente como garante de que Hidalgo Garzón no salga de la casa. Alan Iud, abogado de Abuelas, recordó que los jueces Héctor Sagretti, Daniel Cisneros y Dante Petrone dictaron en 2013 «una sentencia ejemplar» a los apropiadores de Catalina de Sanctis Ovando pero advirtió: «si no se cumple, es una burla».