Detuvieron en Avellaneda al presunto asesino de Nadia Arrieta

La Policía detuvo esta mañana en la localidad de Sarandí a Néstor Montiel, el ex convicto que era buscado desde la semana pasada por el asesinato de Nadia Arrieta, la mujer degollada dentro de un local de Villa Tesei. El acusado fue trasladado a la Comisaría Primera de Morón y luego se negó a declarar ante al Justicia.

Montiel fue arrestado en la zona de Avellaneda por el crimen cometido el jueves último, según las primeras informaciones brindadas por fuentes policiales.

El sospechoso tenía una condena a 18 años de prisión por una tentativa de homicidio calificado por abuso sexual, pero había sido beneficiado con salidas transitorias.

El hombre fue identificado por los investigadores como el asesino de la comerciante debido a que se encontraron cuatro huellas dactilares en la escena del crimen y su rostro fue captado por una cámara de seguridad cuando escapaba del lugar.

Montiel, con antecedentes por delitos sexuales y en libertad condicional, Montiel (38) había estado a punto de caer en una casa de Banfield el sábado por la noche, pero logró escaparse.

Este mediodía, cuando se estaba por encontrar con su pareja en una esquina de Sarandí, fue detenido gracias a un seguimiento que se le inició a su teléfono celular.

El sospechoso fue trasladado a la comisaría 1ra. de Morón para luego ser indagado por el fiscal del caso, Mario Ferrario. Ante el funcionario se llamó a silencio.

Ferrario había solicitado allanamientos ni bien obtuvo la identidad de Montiel cuando a partir de cuatro huellas encontradas en un cerámico su nombre surgió en el sistema AFIS, la base de datos de personas con antecedentes.

El primero fue en un domicilio de Banfield que tenía registrado el Servicio Penitenciario Bonaerense, pero allí se encontraron con la ex mujer de Montiel, quien le dijo a los investigadores que el sospechoso vivía ahora con una nueva novia a unos 50 metros.

Cuando la policía llegó a ese domicilio, Montiel no estaba y la pareja le dijo a la policía que había ido a cortarle el pelo a unos amigos en un domicilio de Banfield.

De esa tercera vivienda -que no es una peluquería, sino un domicilio particular-, se escapó Montiel dejando todas sus cosas tiradas, entre ellas su DNI, su celular, tres cepillos, un secador de pelo, dos planchitas, y el bolso con el que quedó filmado el día del crimen huyendo de la escena del crimen.

En ese bolso camuflado, la policía encontró elementos que lo comprometen como una cuchilla que podría ser el arma homicida, precintos plásticos y un juego de llaves de Arrieta con un llavero tipo cinta celeste con el logo y las iniciales de la Universidad de Morón.

Además, en los allanamientos incautaron una bolsa celeste con un termo y dos latas para yerba y azúcar de las que vendía Arrieta, por lo que se cree que Montiel le hizo una compra por Internet para que la víctima se confiara y le abriera la puerta en el negocio el día del crimen.

Montiel había sido condenado a 18 años de cárcel por el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 2 de Morón por una «tentativa de homicidio calificado por abuso sexual y privación de la libertad agravada» cometida el 5 de octubre de 2001.

El hombre, que estaba cumpliendo la pena en la Unidad Penitenciaria de Magdalena, fue beneficiado el 17 de octubre de 2012 con salidas transitorias.

Luego, la defensa de Montiel interpuso un recurso de apelación porque en varias oportunidades la Justicia le negó la libertad condicional.

De esta manera, el 20 de octubre de 2014 la Sala I de la Cámara de Apelaciones de Morón hizo lugar al pedido con la obligación de hacer un tratamiento psicológico, pese a que los fiscales y el juzgado de Ejecución correspondientes se opusieron a la condicional y a que la pena vencía el 19 de octubre del año que viene.

Arrieta (31) fue encontrada pasado el mediodía del jueves asesinada dentro del negocio de venta de regalos llamado «NyB» que tenía junto a su madre, ubicado en la avenida Pedro Díaz 596, casi esquina Gluck, de Villa Tesei, partido de Hurlingham, en el oeste del Conurbano.

El cadáver fue descubierto por un chapista quien trabaja en un taller que linda con el fondo de la regalería y, según contó a los investigadores, escuchó gritos que provenían de ese lugar, tras lo cual dio la vuelta y entró al ver que la puerta del local abierta.