La sociedad con Marasco le sigue dando réditos a Descalzo

Golpeado por la derrota electoral de octubre, el intendente de Ituzaingó Alberto Descalzo salió a dar un golpe de efecto esta semana, al mostrar que había recuperado la mayoría del Concejo Deliberante producto de la rosca política. Sin sorpresas, la novedad fue que tres concejales blanquearon su pase al oficialismo. Uno había dejado a Massa en diciembre. Los otros eran caballos de Troya desde 2015 en Cambiemos.

Según comunicó el Partido Justicialista de Ituzaingó hoy, los concejales José Luis Sánchez y Mirta Tonelatto, electos por Cambiemos en 2015, abandonaron su bloque y sellaron un acuerdo con el oficialismo tras reunirse con Descalzo y con el titular del HCD, Pablo Piana. La semana pasada, Aníbal Rucci (originalmente del Frente Renovador) hizo lo propio «y ahora el oficialismo recuperó la mayoría», reza ese comunicado.

Rucci había regresado al PJ al asumir en la nueva comisión directiva. Le fue más sencillo volver a sus orígenes tras la caída de los votos de Massa, a quien le quedan dos concejales: Carlos Acuña (hijo homónimo del triunviro de la CGT), reelecto con lo justo como cabeza de lista, y el abogado Roberto Altarrui. El peronismo busca la reunificación bajo la conducción colegiada de los intendentes del GBA como organizadores.

Tampoco sorprende la salida de Sánchez y Tonellato, quienes fueron como candidatos en la lista de Cambiemos de 2015, que armó el empresario Osvaldo Marasco, viejo socio y ex funcionario de Descalzo.

Aquella Primaria de 2015 convenció al PRO de que había elegido pésimo a su candidato a intendente (Pozzuto fue por la UCR), quien según testigos levantó los fiscales para evitar la derrota del FPV. Allí se quebró su relación con el macrismo, que no supo qué hacer luego con los escaños rebeldes. Sánchez incluso llegó a pedir licencia cuando trascendió un informe sobre su pasado como dirigente de la Tupac Amaru.

Fue otro de los alfiles de Marasco el denunciante de esa operación que buscaba abrir una grieta entre los referentes que buscaban armar un verdadero frente en Ituzaingó. La victoria de Cambiemos en octubre fue el resultado de la unidad.  Pero no alcanzó para manejar el recinto por el lastre de 2015 . En la bancada macrista no se animó a romper. Fue Descalzo el que cambió su estrategia. No necesitaba más caballos de Troya, sino mostrar la debilidad de Cambiemos y que, a pesar de la derrota electoral, mantiene la hegemonía política en su distrito.

Las declaraciones de rigor de los ediles díscolos se caen de maduro. Sánchez dijo que se fueron «disconformes con las políticas nacionales y provinciales que nos han llevado a dar un paso al costado de Cambiemos. Hubo promesas que se hablaron en campaña y que no se cumplieron».

«Hemos luchado muchísimo para que Ituzaingó se desprenda de Morón», indicó Tonellato, cuñada de Osvaldo y esposa del ex concejal K Eugenio Marasco. Aludir al principal armador de la unidad de Cambiemos en el distrito (el intendente de Morón) cierra a la perfección la estrategia del PJ. En la campaña ya habían salido a pegarle a Gabriel Pozzuto, referente de Ramiro Tagliaferro, por encabezar la lista de Cambiemos.

El bloque de Cambiemos destiló alivio hoy. Perdió en la rosca lo que ganó en votos en 2015 y 2017. Pero al menos ahora no tiene nadie que disimular. «No entiendo la jugada. Pero mejor. No tenemos que echarlos», declaró el presidente de la bancada macrista, Gastón Di Castelnuovo.

«Nos vamos consolidando como bloque. Ahora somos los siete magníficos», agregó Pozzuto, entre la resignación y el alivio. Y ratificó irónico: «Dijimos en octubre que el que no estaba de acuerdo con las políticas de transparencia planteadas por la gobernadora debían dar un paso al costado. Se ve que entendieron el mensaje».

Terminada la interna de 2015, los macristas repartieron el día con reuniones de todo tipo: vecinos, los puestos del Estado en tu Barrio y veteranos de Malvinas.