Una ciudad ligada a la aviación debatió sobre el nuevo Aeropuerto

Más allá de que no es vinculante y de que el proyecto se terminará definiendo en la Justicia, la audiencia pública realizada hoy en El Palomar en torno al Aeropuerto entregó un debate con muchas opiniones entre el pasado, el presente y el futuro de la ciudad y la zona Oeste.

La primera parte del encuentro contó con una larga exposición del ministro de Transporte Guillermo Dietrich y otros funcionarios del Estado y las empresas que entienden en el negocio aeroportuario, que por primera vez se explicó al público, a través de una transmisión por Youtube. Cuando llegó el turno del intendente de Morón, Ramiro Tagliaferro, se produjo un cruce en el fondo de la sala de la biblioteca JM Giuffra, que derivó en una agresión al concejal Hernán Sabbatella y golpes contra ahora dirigente de Cambiemos Oscar Álvarez.

Pero, aún con ese incidente, que se disparó entre disputas por los espacios dentro del salón y derivo en denuncias penales simultáneas, el oficialismo sobrellevó la jornada con altura. A diferencia de la audiencia por el Metrobús, que fue copada por militantes del sabbatellismo y vecinos frentistas que se oponían a la obra, fuera los propios residentes del barrio los que salieron a defender el proyecto aeroportuario de Dietrich.

«Hace 50 años que vivo acá y nunca escuché quejas por los aviones como ahora. Estamos acostumbrados. Es como vivir cerca del ferrocarril. Estamos felices por el desarrollo que vamos a tener. En la Base tendría que haber una flota de 150 aviones, pero desde Alfonsín que las Fuerzas Armadas no tienen presupuesto y esto se convirtió en un cementerio», indicaba un vecino. Y fueron varios los que opinaron en ese sentido, orgullosos de la historia de su barrio, que se formó alrededor del tren y de una Brigada Aérea fundada en 1949.

Las tierras militares habían sido donadas por la familia Newbery. Ese entonces era un páramo. «Entiendo que los jóvenes tengan miedo, pero los que crecimos acá o no mudamos hace mucho no. Por otra parte, en 2010 no había reclamos. No había denuncias», observó otra mujer a favor.

La ciudad de El Palomar quedó partida por el Ferrocarril y la ruta 201, entre las comunas de Morón y Tres de Febrero, pero tiene una historia. La Base está el lado de Morón, bordeada por el Arroto. El Colegio Militar de la Nación está del otro lado del límite, en Ciudad Jardín.

Revolución de los aviones

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Posted by Ministerio de Transporte de la Nación Argentina on Sunday, March 25, 2018

 

Claro que también hubo voces en contra de la obra. Una madre del Colegio Emaús aseguró que los chicos tienen miedo, problemas auditivos y que las clases se interrumpen cada vez que pasa un avión. Tres al día hasta ahora. Será la Justicia la que tendrá, con los estudios de impacto ambiental en la mano, la que decida si habilita completamente el Aeropuerto. La jueza que pidió la audiencia se apartó.

La teoría del eventual desastre aéreo no tiene mucho sustento. La pista es la más larga del país y lleva 70 años operando. El Colegio más cercano está en línea directa, es cierta. Pero para llegar al Emaús un avión debería atravesar el cause de un arroyo, uno 400 metros de pastizales de la Reserva Urbana Isla Verde, el cerco perimetral de la Base, la avenida Derqui y el otro alambrado que separa la calle de la escuela.

No es Ezeiza, pero seguramente tiene menos problemas ambientales que Aeroparque. La comparación es odiosa en ambos sentidos. Hay vecinos molestos, es cierto, pero acaso el kirchnerismo que los fogonea les preguntó si querían 50 vuelos diarios en noviembre de 2010, cuando se utilizó El Palomar como alternativa a Aeroparque? Acaso es más seguro el barrio Progresar en la Base de Morón Sur, donde el sabbatellismo quería desarrollar el polo aeronáutico? Por supuesto, quedan las cuestiones legales, formales y hasta políticas que hacen al proyecto.

«Ahí donde esperan los pasajeros nos hacían pasar cuando bajan a los compañeros de los Hércules. ¿No podían hacer la terminal en otro lado? Mi vida fue un calvario, he tenido que testificar decenas de veces, había cuerpos del otro lado del Arroyo», relató Soraida Martín, una de las víctimas del terrorismo de Estado y de la Fuerza Aérea. Su caso es terriblemente crudo y emblemático del terror que se vivió en los ’70.

Si hubiera tomado en cuenta la opinión de los organismos quizás la obra de los hangares, que también tomó viejas estructuras de la FA, quizás ni siquiera hubiera pesado un amparo y la empresa Flybondi podría hacer descansar a sus (su) aviones (por ahora tiene uno), sin necesidad de seguir hasta Ezeiza cuando hay mal tiempo. También es cierto que este pasado oscuro se utiliza cuando hace falta. Según el Gobierno, la Fuerza Aérea es la de los Héroes de Malvinas o la que secuestró, asesinó y violó a sus compatriotas durante la última Dictadura.

Por desgracia es ambas cosas. Todos los símbolos patrios de El Palomar así lo demuestran. Los vecinos viejos lo entienden así. Luego está la discusión sobre el progreso. La visión estratégica que beneficia a muchos pero molesta a unos pocos. Tagliaferro buscó por ahí. Y apeló tanto a la historia como al futuro. «El Aeropuerto es a 2020 lo que el ferrocarril en 1860», dijo. El sabbatellismo, que tenía una idea muy parecida cuando era gobierno pero no pudo desarrollarla, acusa «falta de transparencia».  Denunció un «negociado» y «la vuelta de la patota».

«Queremos que se haga, pero que se haga bien», dijo un vecino del barrio, sin segundas intenciones.  «Mi hija voló ayer a Mendoza por menos de 200 pesos y está feliz. Esto le cambia la vida a 4 millones de personas que viven en la zona oeste», explicaba el ex concejal Jorge Croce.