Tarifas y cacerolazo: el kirchnerismo busca capitalizar el descontento

Tras una sesión en la que no pudo avanzar el tratamiento de proyectos que apuntaban a «congelar» las tarifas este año y devolver el dinero de los aumentos, la oposición terminó el día con la cacerola en la mano. El «ruidazo» (el eufemismo con el que el kirchnerismo evita hablar de una forma de protesta que ninguneó cuando era gobierno) tuvo impacto en Capital, Ramos Mejía, Morón, Castelar e Ituzaingó.

Ayer por la tarde, la sesión especial que habían convocado los bloques opositores para tratar distintos proyectos sobre limitaciones a los aumentos de tarifas en Diputados fracasó por la falta de quórum necesario para iniciar el debate.

Las bancadas opositoras reunieron 128 legisladores en el recinto y solo les faltaba uno para llegar a los 129 necesarios para comenzar del debate. Entre ellos estaba el salteño oficialista Alfredo Olmedo, que a las 11:45, tras 45 minutos de espera, pidió levantar la sesión. Luego, desde la Coalición Cívica y la UCR abrieron una instancia de negociación con la Rosada, que los recibirá hoy para estudiar otro tipo de iniciativas.

No se habla en este caso de retrotraer tarifas, en que todo casi sería patear la pelota para el año que viene, cuando se elige presidente, sino de monitorear a las empresas que emiten las facturas y a los órganos de control, ante liquidaciones que están muy por encima de la media. Además, se buscará pagar en cuotas los aumentos, aunque en el caso de la luz y el gas ya vienen las boletas, bimestrales, en dos pagos.

Los aumentos se dan tanto por el ajuste tarifario como por la reducción de los subsidios, que pasó de cubrir el 80% al 20% de la boleta. Eso sumado al aumento del consumo y la imposibilidad de ahorrar año tras año para conseguir una bonificación. Aún así hay liquidaciones que no tienen lógica. La herencia (el déficit fiscal y al atraso tarifario en el AMBA) es la madre del problema ¿La empresa también?

Por la noche se sabía que habría ruido, en una movida convocada desde el kirchnerismo, la izquierda, el FR y organizaciones gremiales y sociales.

Sin ponerse colorados algunos intendentes salieron a marchar, aún cuando han aumentado tasas con los mismos argumentos que el propio Juan José Aranguren, el ministro de Energía. Demandan al estilo «Ruckauf», el gobernador que fustigaba al gobierno de la Alianza mientras producía patacones y capitalizaba la herencia que había dejado como Vice de Menem. Un cadáver político tras la asunción de Kirchner.