Odebrecht: Asumen coimas por 2.9M de dólares para ganar la obra del Soterramiento

El ex vicepresidente para América Latina de Odebrecht, Luiz Antonio Mameri, admitió ante fiscales de Brasil el pago de sobornos a funcionarios argentinos cuando el Gobierno de Cristina Kirchner intentaba licitar el proyecto para soterrar el tren Sarmiento, según consta en las grabaciones que publicó hoy el diario La Nación.

La confesión fue difundida a través de la red IDL Reporteros. Y se consiguió a cambio de una reducción de la condena que sufrió el propio Mameri como parte de la red de corrupción que la constructora armó en todo el continente con los gobiernos de Argentina, Brasil, Perú, Venezuela y Ecuador.

Pero las condiciones en Argentina las ponían desde Buenos Aires, entre funcionarios y la Cámara de la Construcción, que cartelizaban la obra pública. La regla exigía coimas. “En el caso de que la empresa no aceptase esas condiciones, quedaría fuera del proceso licitatorio”, dijo el arrepentido.

Mameri identificó a dos argentinos como supuestos protagonistas del negociado: un ejecutivo de la constructora Iecsa, por entonces de Ángelo Calcaterra, primo del presidente Mauricio Macri, y el lobbista Jorge “Corcho” Rodríguez.

El condenado expuso nombres, fechas y cifras, con la ayuda de documentos de la empresa que entregó al Ministerio Público brasileño el 1º de diciembre de 2016, es decir, 12 días antes de sentarse frente a ese micrófono.

Según Mameri, el mensaje que recibieron de los argentinos fue que “no bien el consorcio [ganador del proyecto para soterrar el Sarmiento] empezase a recibir pagos por los servicios prestados, el consorcio debía realizar esos retornos”, en una dinámica de ida y vuelta entre los cobros de los certificados de avances de la obra y los pagos de las coimas.

 

Mameri identificó a un alto ejecutivo de Iecsa, Javier Sánchez Caballero, como el encargado de comunicarle las condiciones imperantes en la Argentina al entonces número uno de Odebrecht en el país, Rodney Rodrigues, quien a su vez le consultó si las aceptaban. Lejos de esquivar culpas, Mameri confesó que él autorizó los retornos, sobre los que buscó documentación interna y encontró evidencias por US$2,9 millones, que entregó a los investigadores brasileños y verificó con su subalterno en Buenos Aires. Tras la muerte de Néstor Kirchner, en octubre de 2010, sin embargo, y al igual que pasó con las coimas del proyecto para extender las redes troncales de gasoductos, Odebrecht informó a la Justicia brasileña que detuvo los retornos hasta verificar qué ocurriría con el gobierno de Cristina Kirchner.

Fue entonces, según Mameri, que irrumpió el Corcho Rodríguez. Se presentó, dijo el brasileño, como “interlocutor” del Ministerio de Planificación, para retomar el ida y vuelta entre certificados y retornos.

La confesión de Mameri se suma así a la que ayer reveló el mismo diario argentino de otro ex ejecutivo de Odebrecht devenido “delator premiado”, Marcio Faria, quien también expuso, en primera persona y se asentó en video, cómo coimearon en el proyecto para extender las redes de gasoductos en la Argentina.

Según él, con el entonces presidente de la Cámara Argentina de la Construcción, Carlos Wagner, y el Corcho Rodríguez como interlocutores.

“-¿Usted sabe de cuánto fue el pago a Wagner y Rodríguez? -le preguntó el fiscal a Faria.

“-Sí, exactamente -respondió el delator, mientras con su mano derecha daba un gesto asertivo-. En el período 2007-2014 pagamos 25 millones de dólares”.