Llaman a indagatoria al presunto autor intelectual del Crimen de Candela

El fiscal de Morón Mario Ferrrario decidió llamar a indagatoria a Miguel Ángel «Mameluco» Villalba como autor intelectual del crimen de Candela Sol Rodríguez. El año pasado había declarado como testigo en el juicio oral que se le realizó a la banda que participó del secuestro, privación de la libertad y aseinato de la nena en Hurlingham. Allí el denominado «Rey de la Cocaína» (tiene dos condenas) declaró que el homicidio estaba vinculado «al negocio de la droga».

En la misma lista de citados a dar explicaciones están Héctor «El Topo» Moreyra, histórico «buchón» policial, y el policía de la Bonaerense Sergio Chazarreta, esposo de la prima de «El Topo», según publica esta mañana el diario Clarín.

La historia detrás del crimen siempre ocultó tramas vinculadas a la Policía, el crimen organizado y hasta cuestiones políticas.

«La muerte de la niña aconteció en el marco de un acuerdo de voluntades de una organización criminal que no se agota en lo resuelto respecto de los aquí imputados. Y es hora de tomar el guante, entonces, de aquello que denunciara en su alegato el fiscal «, dijeron los jueces el tribunal Oral N° 3 de Morón en su sentencia, en septiembre pasado.

Las nuevas indagatorias ordenadas por el fiscal Ferrario apuntan a dar respuesta a las muchas preguntas que quedaron flotando luego del veredicto. Y lo hacen tomando y reuniendo pistas que, mayormente, ya estaban en la causa.

La hipótesis de la acusación sostiene que «Mameluco» mandó secuestrar a Candela porque estaba convencido de que su padre, «Juancho» Rodríguez, lo había entregado a la Policía.

Para esto Villalba usó los servicios de «El Topo» Moreyra, quien conocía a la familia Rodríguez y quien, a su vez, era el origen de los rumores que marcaban a «Juancho» como el entregador de Villlalba. Al cuadro se suma Chazarreta, un policía con contactos con «Mameluco» y a su vez casado con la prima de «El Topo».

El Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 3 condenó a prisión perpetua a Hugo Bermúdez (59) y a Leonardo Jara (37), y a 4 años de prisión a Fabián Gómez (45), los tres acusados por el crimen de Candela Sol Rodríguez, la niña de 11 años secuestrada y asesinada en 2011 en Hurlingham.

El resto, aún declarándose inocente, lo explicó el propio Villalba en el juicio oral: «No hubo orden de matarla, no era la intención. El que la tenía estaba drogado y se le fue la mano», dijo, solo para hacer gala de lo mucho que sabe sobre lo que pasa en San Martín, partido del que intentó ser intendente y que sigue siendo su territorio de poder.

Para hilar más fino sobre esta historia hay que remontarse a principios de agosto 2011. Por entonces Villalba era uno de los hombres más buscados del país, «El Topo» trabajaba como informante para varias fuerzas de seguridad y «Juancho» Rodríguez (papá de Candela) estaba preso por una causa de piratería del asfalto.

En ese contexto comenzaron a pasar varias cosas. La primera fue una reunión en La Plata, en la casa de un penitenciario, donde se juntaron Moreyra y el entonces Superintendente de Investigaciones de la Bonaerense, el comisario general Roberto Castronuovo. Este último quería arreglar con Moreyra para que entregara a Villalba y así sumar puntos para ascender un escalón en su carrera policial.

Pero algo salió mal en el plan de Castronuovo y a las pocas horas Villalba cayó detenido, pero a manos de la Policía Federal que lo había rastreado en la casa de una amante. Esto ocurrió el 10 de agosto. El 22 Candela fue vista por última vez en Villa Tesei, donde vivía y adonde se iba a encontrar con unas amigas para ir a una reunión de scouts.

Como cualquiera en su lugar, luego de caer preso «Mameluco» comenzó casi de inmediato a buscar quién lo había entregado. Y fue entonces cuando «El Topo» Moreyra (el verdadero «entregador» según el planteo fiscal) hizo un movimiento que le permitió seguir con vida: comenzó a decir a quien quisiera escucharlo que «Juancho» Rodríguez estaba trabajando para la Federal, que entregaba gente y que incluso marcaba objetivos en las villas desde un helicóptero.

Juancho se enteró de esto en la cárcel porque se lo comentó otro preso y cuando desapareció su hija no dudó en contárselo al fiscal Marcelo Tavolaro, por entonces a cargo del caso. Lo hizo en caliente. Rodríguez dio los nombres de varios narcos y apuntó directamente a Moreyra quien, dijo, lo estaba usando para alejar las sospechas de «buchón» que ya pesaban sobre él.

Con el paso de los días Rodríguez se haría más reservado, al punto de que la Justicia sospecha que la familia realizó negociaciones paralelas con los secuestradores. Ya no aportó más pistas, pero las que había dado fueron cobrando sentido.

El detalle final pone en escena a Chazarreta, a quien un testigo que declaró en el juicio oral vinculó con «Mameluco» y cuya esposa (la prima de Moreyra) tenía a su nombre -al momento del secuestro de la nena- una camioneta Ford EcoSport negra idéntica a la que un matrimonio señaló como el vehículo al que fue subida Candela el día que desapareció.

El dato de la camioneta siempre estuvo en la causa. Pero en el juicio oral se descubrió que, cuando el matrimonio intentó hacer la denuncia de lo que había visto, la Policía quiso hacer aparecer en el acta que la camioneta era de color blanco.

(Fuente: Clarín)