Lejos de los acuerdos de UPCN y ATE, la izquierda suma despidos entre sus filas

Luego de haber denunciado días atrás que se venía una nueva ola de despidos en el Hospital Posada, la referente del PO de Morón Jimena Lettieri recibió hoy su propio telegrama. Estuvo como trabajadora precarizada durante 17 años y si bien militaba en una Agrupación (Tribuna Estatal) no tenía protección sindical. Su caso se suma al de otras referentes de izquierda que también fueron desvinculadas por sus protestas, mientras que UPCN y ATE ganan en el acuerdo.

La Unión Personal Civil de la Nación, el gremio fuerte del sector público, cerró este martes la paritaria con el Gobierno tras acordar un incremento salarial del 15% en tres cuotas, más un bono de $2.000 y «el cese de despidos por 60 días.  «Somos conscientes que no es un acuerdo ideal», advirtió el secretario Andrés Rodríguez, en un comunicado.

Irónicamente, el 31 de mayo se vencían 107 contratos en el Posadas. En la mayoría se venían prorrogando casi automáticamente hace años. En marzo cayeron 124. El viernes, Lettieri se solidarizaba con dos compañeras que habían sido reincorporadas por un amparo judicial  pero de nuevo eran echadas. En noviembre integraron una de las listas que competían en la interna de ATE y la Justicia las «protegió». La elección la ganó la conducción de Darío Silva.

Pese a que el secretario general de ATE, Hugo Godoy, llegó al nosocomio para apoyar el plan de lucha de sectores de izquierda y del kirchnerismo, la Regional Morón se mantuvo al margen de estas protestas y evita despidos entre sus filas.

Hoy es la propia Lettieri la que responsabiliza al dirigente de la ATE y a las autoridades del Posadas por la situación penosa.

«Este caso se suma a una larga lista de cesantías que involucran específicamente a todo el activismo dentro del hospital que históricamente ha luchado por las condiciones de trabajo de uno de los principales nosocomios del país», comunicó el PO de Morón. Jimena supo ser su candidata a intendente, a concejal, a diputada. Sobrevivió a casi todos los gobiernos. Denunció a los «ñoquis» bajo el kirchnerismo. Luego se sumó a sus protestas. No entregó a nadie.

Si al principio de la gestión de Cambiemos pagaron trabajadores por militantes en el Hospital, ahora el ojo político mucho más fino se posa sobre sectores que resisten cambios, marchan o paralizan servicios, como ocurrió con el turno noche de enfermería. Echaron a la mayoría y las reemplazaron por monotributistas. El secretario regional de ATE culpó a la izquierda y a la CICOOP por su intransigencia, cuando desde la Dirección se estableció pasar de 10 a 12 horas (con el aumento correspondiente) la guardia nocturna. No celebra los despidos pero tampoco reclama por ellos.

El Partido Obrero acusa: «El Posadas hoy se encuentra militarizado, las actividades gremiales y políticas están proscriptas, y se pretende instalar un cuadro opresivo de vigilancia, control y represalias a los trabajadores. Quienes ofrecen una resistencia a estos atropellos son amenazados por una ola de despidos que se ampara en el plan de ajuste fiscal y vaciamiento que el oficialismo hizo público y puede llevar adelante gracias a una enorme población de trabajadores precarizados que gobiernos anteriores se encargaron de sostener sin ninguna estabilidad laboral ni haciendo que pertenezcan a las plantas permanentes del Estado».

Para el sábado preparan un Plenario de la Coordinadora Sindical Clasista de la Zona Oeste en Machado 1040 de Morón, «para discutir una respuesta a los ataques que sufre la clase obrera y prepararnos para participar del gran Plenario Nacional de los Trabajadores y el Sindicalismo Combativo del 23 de junio en Lanús».

Mientras tanto, ATE ofrece todos los servicios que un gremio o una mutual pueden ofrecer. Y también hacen donaciones. El pasado 20 de mayo, Silva encabezó una incursión en el Barrio Villa Angélica de Pontevedra, Merlo, «para hacer entrega de casi 400 kilos de mercadería que el Sindicato juntó durante estos días para los vecinos de ese barrio, muy afectados por las últimas lluvias. Llevaba alimentos no perecederos, ropa, zapatillas, sábanas y frazadas.

Aunque a veces hacen causa común,  y se complementen en la calle, la izquierda y el peronismo no entienden la política de la misma forma. En el fondo compiten por el mismo electorado, con resultados muy distintos. Unos nunca fueron gobierno. Los otros están acostumbrados: Saben administrar poder, aún cuando les toque estar en la oposición.