Estudiantes de un colegio Católico de Castelar desafiaron a su párroco por el aborto

El debate por la legalización del aborto se metió en un colegio católico de Castelar, donde un grupo de estudiantes militó a favor de la campaña que aprueba esa práctica y desafiaron a su párroco, quien les aconsejó no tener sexo sin amor.

La política y los medios de comunicación hicieron el resto. «Si no están enamoradas, no tengan sexo. Si no quieren tener hijos, cierren las piernas», dicen que dijo Hernán Ustariz a alumnas de sexto año del colegio Nuestra Señora de Fátima, de Castelar. El cura negó esos dichos, pero reconoció que tuvo una charla en la que invitó a las familias de las chicas a decidir si quieren seguir estudiando en una institución que profesa tales valores católicos.

La polémica está instalada pero no es nueva. Hace décadas que los colegios católicos, privados pero subsidiados por el Estado, brindan su visión de la educación sexual a sus alumnos. Claro que el tema dejó de ser tabú para la política y después de cien años se debate en el Congreso. Por eso, los estudiantes se atrevieron a discutir el tema como nunca antes.

Los tiempos han cambiado. Pero ni el cura más progresista se va a atrever a concebir el aborto como una práctica ética. Tiene que ver con una doctrina. Un dogma, una creencia. El punto no es ese. El punto es si una escuela debe obligar a coincidir con esa línea. O si no es momento de que los padres decidan junto a sus hijos en dónde prefieren estudiar.

No se puede obligar a una institución que lleva 2 mil años a cambiar sus dogmas. No los cambia la izquierda tampoco. Pero la educación tiene planes de estudio que el Estado también baja. Debería haber un consenso sobre este debate. Después de todo, una cosa es lo que la política legisle, lo que la Iglesia profese, y otra muy distinta lo que cada persona decida hacer.

El disparador de la polémica fue el acto por el Día de la Bandera. Alumnas del Fátima asistieron con pañuelos verdes, en apoyo a la Ley. «Si están a favor de que se muera un bebé, ¿por qué no están a favor de que se mueran también las mujeres?”, les habría preguntado el sacerdote Ustariz. La charla se hizo pública a través del diario ultra K Tiempo Argentino.

“Obligar a callar es opresión. Ni siquiera estaban promoviendo el aborto o hablando de ese tema puntual. Estaban intentando que las escuchen para promover la idea de un taller de educación sexual que se pidió en reiteradas veces. Ya no tenían manera de que las escuchen”, explicó la madre de una de las alumnas. El Colegio prohibió el distintivo verde.

Tras la publicación de la discusión con alumnas y madres, el párroco de Fátima dejó trascender una carta pública en el que dijo estar soprendido por las familias que no entendieron el sentido de mandar a sus hijos a una institución de raíz católica.

Si aceptan las ideasd el colegio, aclaró, «no hacemos distinción entre un alumno católico, que profese otra religión o se ateo».

También negó haber dicho «por qué mejor no mueren las mujeres». «Sería incoherente de mi parte decir esto si defiendo las dos vidas», escribió Ustariz. Respecto a la salida de las alumnas, el cura confirmó que fueron invitadas a buscar una «decisión en conjunto» con los respectivos padres, si acaso ya «no estaban de acuerdo con la formación académica».

Así intentó aclara una «situación dolorosa». La escuela, ubicada en pleno Barrio Seré, pertenece al Obispado de Morón y fue fundada por la congregación de Palotinos Irlandeses. La capilla fue nombrada Parroquia en el año 2000.