Marasco continúa con el operativo desgaste: se presentó ante el juez Casanello

Un ex secretario municipal (empresario y socio político del intendente) y su hermano (un concejal que regresó al oficialismo) más un abogado que llegó al HCD por el massismo y no tardó en jugar para el intendente. El club de amigos de Descalzo aprovechó el momento y salió a desgastar por fuera del PJ a la única fuerza capaz de ganarle en 2019.

La denuncia por presunto lavado de aportes en la campaña de Cambiemos de 2017 podría ser la punta del ovillo de un modus operandis que lleva mucho tiempo o limitarse a una burda operación política. No son beneficiarios de planes sociales ni monotributistas los que asomaron en Ituzaingó, a diferencia de lo que investiga el juez Sebastián Casanello.

Fue el propio candidato a intendente y jefe de la campaña local de Cambiemos en 2015, Osvaldo Marasco, quien aseguró hace apenas unos días que se manejaba «dinero en negro» y que todos los aportantes de Ituzaingó «eran falsos».

«Nadie aportó nada», declaró. Y lo siguieron sus candidatos. Su hermano, Eugenio, quien acaba de sumarse al interbloque del PJ; su esposa, que también ingresó como suplente en lista de 2015; y José Luis Sánchez, un ex militante de la Tupac Amaru que sumó a Cambiemos sólo para ocupar el espacio de dirigentes del PRO, la UCR y la CC.

Cuando los jefes de Campaña de Cambiemos se dieron cuenta de que habían respaldado al candidato equivocado, era tarde. Acusaron a Osvaldo de haber levantado sus fiscales en la elección de 2015. Sin él, ganaron por 6 puntos en 2017.

O. Marasco, Alberto Traverso, el ex concejal Crego y el actual jefe de bloque de Cambiemos, Di Castelnuovo, durante la campaña de 2015.

Esta mañana, el presunto macrista arrepentido se habría presentado ante el juez Casanello para dar detalles de los aportes.

«Marasco se siente engañado por aparecer en el listado de aportantes a la campaña con 50.000 pesos», dijo a una radio local su abogado patrocinante, Roberto Altarrui. El letrado también es concejal. Ingresó al HCD en 2015 por el Frente Renovador. Y pronto comenzó a crecer en el distrito con perfil peronista. Abrió una Unidad Básica en la calle Soler al 400 y un estudio jurídico en el primer piso de Soler y Mansilla (tenía otro en Castelar centro), propiedad de Marasco.

Ambos pasaron por el Municipio. Uno como secretario de Planificación. Se encargó de elaborar el primer bosquejo para la habilitación de edificios en el área central. Cuando se alejó del gobierno navegó por varios frentes. También le armó listas a De Narváez, compitió por la UDESO (venció en la interna a Vallarino), giró a Cambiemos y el año pasado hasta se animó a competir con el PJ en la interna de Cumplir (Randazzo), aunque esta vez con un rotundo fracaso.

La verdadera profesión de Marasco es la inversión inmobiliaria. Se inició en la UCR, militó por la autonomía de Ituzaingó. Y como muchos representantes de la burguesía local, pasó a servir al cacique político que le permitió enriquecerse.

Según comentó Altarruí, Marasco llegó hoy a Comodoro Py acompañado por el referente local del ARI, Ricardo Belando.

Si bien es cierto que desde la CC enviaron señales como para despegarse de la campaña en Provincia, la fuerza de Elisa Carrió ya había rechazado a Marasco cuando fue expulsado del PRO e intentó mantenerse en Cambiemos por esa línea. Algo parecido le ocurrió cuando, en un último intento, buscó aliarse al partido del diputado Toti Flores (MTD).

Eugenio Marasco (der), su mujer y concejal Mirtha Tonellato, y JL Sánchez, junto a Descalzo (2018).

La novela que se compró el macrismo con Marasco tiene varios capítulos. Y a Belando le tocó padecer a uno de esos personajes, cuando el año pasado el abogado y asesor del bloque marasquista Mariano Maccia lo acusó de «ñoqui» municipal.

«Esto es una operación política atrás de la cual debe estar Osvaldo Marasco que después de la elección del 2015 me di cuenta que es socio de Descalzo, yo era empleado de Mirta Tonelatto (la cuñada de Osvaldo Marasco) que se desempeñaba como concejal y mi esposa Adriana Martínez trabajaba como asesora en el bloque», se defendía el «lilito».

Hoy voceros de esa fuerza a nivel bonaerense aseguran que «Belando se fue del ARI» y confiaron que ahora «trabaja con Marasco».

En una reacción tardía, el Gobierno intentó ayer parar la pelota. La gobernadora Vidal echó a la contadora gral de la Provincia, recientemente ascendida, por ser la tesorera de la campaña de 2015. Y el Gobierno prepara una ley para reglamentar mejor los aportes partidarios. «Que sea todo bancarizado, así no quedan dudas», explicó el Presidente Macri.

Es difícil comprobar quién aporta y quién no en este sistema verdulero. Es decir quién miente, al menos entre dirigentes.

Marasco y sus leales niegan haber aportado en 2015. El jefe de bloque de Cambiemos, Gastón Di Castelnuovo, afirmó que «me dijeron que tenía que aportar cuando me incluyeron en la lista». Dice haber puesto el dinero que aparece en la Rendición de Cuentas. Aclara que la campaña, en todo caso, la manejaba el candidato a intendente: Marasco.

Ese tipo de aportes se realizan en cada distrito. Se recauda, se administra y se informa. Es el mismo método que los Marasco utilizaron en 2013, cuando fueron candidatos por la UDESO (Osvaldo) y Unión por la Libertad (Eugenio). Esos aportes también figuran con los listados que publicó la ONG La Alameda, en base a los informes en la Cámara Electoral.

Cualquiera puede controlar si aparece o no. Y quiénes aportaron en al menos las últimas tres campañas. Se puede ver a uno de los hijos del intendente, por caso. El asunto lo tendrá que desentrañar la Justicia Federal. Si es que por primera vez se anima a ir a fondo con este asunto. Los informes del FPV y FR también fueron observados en 2016. Miles de empleados públicos y funcionarios de Scioli. Aportes en efectivo, pero sin ningún arrepentido. Hasta ahora, claro.