Piden por tercera vez el cierre del Aeropuerto de El Palomar

El fiscal federal Jorge Di Lello pidió este lunes la suspensión de las operaciones del aeropuerto de El Palomar hasta que se investigue si hay riesgo para la «seguridad pública», luego de otro fin de semana de cancelaciones por el mal tiempo.

La presentación vino acompañada de una nueva protesta de un grupo de vecinos y militantes, que operan más allá de que no hay registro de oposición entre los intendentes de la región y fue mayoritario el apoyo al proyecto durante la audiencia pública que se celebró en abril en El Palomar. Detrás de las acciones legales se esconde el kirchnerismo duro.

El fiscal Franco Picardi había el mismo pedido el 19 de julio, mientras Di Lello estaba fuera de funciones por la feria judicial. Ese vez había recaído sobre el juez Claudio Bonadío, por vacaciones de Torres, pero este se había declarado incompetente. Bonadío explicó es materia de la Justicia Contencioso Administrativa de San Martín, que primero había aceptado un amparo para frenar las obras, después permitió vuelos con condiciones, y finalmente dio la luz verde.

La polémica volvió a crecer con las cancelaciones de vuelos, que aumentaron junto con la demanda en vacaciones de invierno, y el despegue en falso de un avión de Flybondi en Iguazú. En la empresa culparon a la «mala distribución del equipaje».

“Todas estas circunstancias escapan a un simple hecho fortuito, hacen a la seguridad pública y deben tener respuesta de parte de la justicia a quien se reclama su intervención para que -como en estos casos- evitar que se produzca un mal mayor, ameritando en consecuencia, la suspensión de la empresa para operar, y en mayor medida, de la terminal aérea para operar como tal, en aras del interés general de la comunidad, y hasta tanto se realicen las pericias técnicas que acrediten las condiciones de seguridad, tanto de la empresa, como del aeropuerto”, señaló hoy Di Lello.

Entre los riesgos que menciona Di Lello figuran el “riesgo potencial del polvorín militar en inmediaciones del Palomar”; “cercanía de instituciones educativas en la aproximación del despegue y aterrizaje de los vuelos” y “conflictos en seguridad operacional del tráfico aéreo”.

Esta denuncia tampoco no es nueva y había sido descartada por la Justicia Federal de San Martín, ya que la Base de El Palomar fue declarada mixta. Es decir que sigue siendo también militar. Eso no impidió vuelos comerciales en el 2010.

Di Lello también cuestionó la falta de relevamientos previos a la habilitación de la terminal de El Palomar, en especial en lo referido al estado de la pista y al Sistema de Aterrizaje Instrumental (ILS, por su sigla en inglés), que dificulta la operatividad del aeropuerto cuando se dan malas condiciones climáticas.

La suspensión de vuelos por malas condiciones climáticas se produce cuando hay baja visibilidad, como parte de una medida de seguridad de aeronavegación para evitar que los pilotos deban aterrizar con la visión comprometida.

A partir del 15 de agosto, comenzará a funcionar una tecnología en la terminal aérea de El Palomar para que pueda operar los días con niebla. Esto evitará cancelaciones y mejorará la eficiencia del aeropuerto.

Respecto de los riegos potenciales por la presencia de un polvorín militar, desde la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC) advirtieron que «las Fuerzas Armadas y la Policía Federal Argentina vaciaron todo el material explosivo de los depósitos y lo acreditaron en el expediente judicial».