Pobreza, corrupción, campaña y anarquía: El cóctel que auspicia el drama escolar

Pobreza y corrupción es un cóctel que a veces explota por sí solo. Pero si se le suma la improvisación y la campaña política entonces es la tormenta perfecta. La tragedia de Moreno desnudó todo eso y ahora reina la anarquía: directores amotinados que temen a entrar en las aulas, una oposición que se aprovecha para golpear al Gobierno; y una gestión que atinó a intervenir pero en forma tibia lo que era un polvorín.

Reunidos en Media N° 2 de Moreno, pero asesorados por los gremios, docentes de Moreno determinaron y comunicaron «la suspensión de clases» a partir del lunes, por tiempo indefinido hasta que estén garantizadas las condiciones de seguridad de todas las escuelas de Moreno.

A la vez, aseguraron que en un «plan de contingencia» buscarán garantizar actividades pedagógicas y la continuidad de los servicios de los comedores, para no perjudicar a los chicos. En el medio del luto, la conmoción y de las marchas, la gobernadora María Eugenia Vidal se llamó a silencio, pero advirtió ayer que llegará el momento de «dar las explicaciones» del caso, que actores como Roberto Baradel (de SUTEBA) o Walter Festa, el intendente, no sólo obviaron, sino que directamente encubrieron, mientras reclamaban por las muertes del jueves.

Sandra Calamaro, la vicedirectora a cargo del establecimiento, y Rubén Rodríguez, quien se desempeñaba como auxiliar en la escuela Primaria N° 49 «Nicolás Avellaneda», se merecen una investigación. La política se aseguró de encontrar culpables, antes de cualquier pericia.

«Esto fue un asesinato», disparó el director del colegio, de «licencia ART» por un balazo que recibió en la puerta del establecimiento. «No culpen al Consejo Escolar, que está intervenido», aclaraban los gremialistas y militantes de Festa. La escuela, como más de la mitad de Moreno, no tiene red de gas natural. Se provee con cuatro tubos de gas envasado. Todos coinciden de que hubo varias denuncias sobre pérdidas.

Así quedó la escuela 49 de Moreno, tras la explosión por una fuga de gas

El viernes, en la Fiscalía de Moreno, el matriculado que revisó por última vez los equipos el miércoles por la tarde aseguró que había una conexión defectuosa, pero que el Consejo lo había contratado solamente para controlar las estufas. Las pericias oficiales determinarán si había una pérdida o si se olvidaron abierta una hornalla (la encontraron así luego de la explosión). El gasista declaró que la vicedirectora lo había mensajeado minutos antes de la tragedia porque sentía «olor a gas». Por desidia o negligencia, hubo que lamentar dos víctimas fatales.

Y de milagro no fueron más. En el marco de la pelea paritaria, los gremios habían recopilado problemas edilicios, que se acumulan con el correr el de los años en un Conurbano atrasado. A la hora de fijar prioridades y administrar recursos, los funcionarios no estuvieron a la altura.

Según la Provincia, Moreno recibió casi 40 millones de pesos en el primer semestre de 2018 para infraestructura escolar. Y otros $82 se  giraron al Municipio por el Fondo Educativo de enero a junio. Pero la administración está en una zona nebulosa. En octubre de 2017 el Ministerio de Educación decidió intervenir el Consejo, que administraba el kirchnerismo, y ubicó un interventor que se referenciaba en Cambiemos.

La decisión se tomó por denuncias de corrupción que se hicieron públicas cuando en junio salió un informe en Canal 13. A esa altura la Justicia ya había investigado lo suficiente como comprobar algunas cosas, a tal punto que en julio procesó a cuatro consejeros de Unidad Ciudadana.

Se trata de Mónica Berzoni, Cecilia Partentti, Jorge Almada y Camilo Zarza. El Dr. Federico Soñora, a cargo de la UFI Nº 4 de Moreno, los imputó por el delito de “Defraudación por administración pública fraudulenta en perjuicio de la administración pública en concurso ideal con malversación de caudales públicos”. No parece nada inocente que los gremios afines al kirchnerismo los hubieran exonerado esta semana.

Los consejeros escolares de Unidad Ciudadana están imputados por «defraudación al Estado»

Todos apuntaron a Vidal y al interventor del Consejo, Sebastián Nasif, quien había sido candidato a consejero en 2017. Su referente local es Aníbal Asseff, abogado y docente, y uno de los dos armadores del macrismo local (volvió al PRO luego de militar por el massismo en el 2015).

Parentti, que además referente de la Tupac Amaru, es consejera y secretaria del Consejo. El año pasado, suspendida en sus funciones, tildó de la intervención de «golpe de Estado». Esto generó que en el verano el organismo estuvo prácticamente paralizado.

Como nadie se hacía cargo de los reclamos que se sumaban, ni había quien direccionara los recursos, finalmente en marzo de este año el interventor firmó un convenio con el intendente para retomar la senda de la administración. Quedaron bajo la lupa, pero a su modo se esconden.

«El neoliberalismo y el ajuste matan», rezaban los carteles de los docentes, parafraseando a las víctimas de la Tragedia de Once, cuya génesis ya fue probada y hoy lo tiene al ex ministro K Julio De Vido a punto de recibir su propia condena (el miércoles 08/08 leen los alegatos).

La falta de recursos es cierta, los problemas también. Pero el Presupuesto siempre es finito (lo contrario de infinito) y forma parte de una serie de demandas que se reparte entre ministerios, pero también municipios: reciben fondos extras por un endeudamiento que apoyó el FPV.

No tardó en empezar a circular por las redes qué hizo el intendente Festa con esos fondos para infraestructura escolar. Parte de esos recursos se habría utilizado para pagar a la empresa de Recolección «El Trébol». El servicio es malo, pero cuando se le adeuda suele ser peor.

Extracto de cómo se gastó el fondo escolar el año pasado en Moreno

También se usaron 2.5 millones de pesos para financiar viajes de los Torneos Evita. Sólo el año pasado bajaron al distrito 103 millones de pesos. Moreno es el típico municipio del tercer cordón: atraso social, en infraestructura, pero con countries y mucho local partidario del peronismo.

El músculo militante que se activó rápidamente el jueves con la tragedia alcanzó para repudiar a la gobernadora, pero no para evitar que una escuela vuele por el aire. La intervención pudo activar una causa judicial, todavía sin detenidos, pero no para acudir a la emergencia real. ¿El próximo paso de ambas gestiones, de ambos partidos, será imputarse culpas o ponerse a trabajar en serio? La escuela espera por ello.