Por incidentes afuera del estadio, se suspendió el partido que Morón perdía en el Urbano ante Almagro

Por incidentes afuera del estadio, el partido que jugaban anoche Deportivo Morón y Almagro quedó suspendido. Fue a los 29′ del segundo tiempo, cuando la visita ganaba 2 a 0, y llegaban al campo de juego y las tribunas los gases lacrimógenos que la Policía había lanzado para contener el ataque de un grupo de barras que habían intentado ingresar sin entradas. Ahora será la AFA la que decida si el partido continúa o no; y el APREVIDE si habrá sanción al club.

No es la primera vez que hay una suerte de ataque a los controles para superar el ingreso por parte  de un centenar de hinchas. Hubo incidentes en 2015 y 2016, incluido el apriete a jugadores del Gallo, que APREVIDE denunció, pero nadie se animó a identificar, aunque eran habitués del club los agresores. Ayer, con un partido casi definido, se hicieron sentir otra vez. Almagro ganaba desde el PT por los goles de Acosta y Susvielles. Morón sumó un punto en dos fechas.

“Ignoro el motivo del inicio de los incidentes. El árbitro cumplió con su deber, era imposible seguir”, describió Alberto Meyer, presidente del CDM.

El enfrentamiento entre los hinchas del Gallito con los efectivos policiales se prolongó durante casi diez minutos, lo que provocó que el árbitro decidiera no volver a reanudar el partido, ya que no recibió garantías de que la situación se normalizara, considerando que no era seguro para los protagonistas el hecho de continuar con el encuentro.

La violencia se desató cuando un grupo de barras intentó ingresar a la tribuna sin superar los controles policiales que dispuso la Agencia de Prevención de la Violencia en el Deporte. Los efectivos intentaron disuadir a los hinchas con cartuchos de estruendo, pero la situación se descontroló aún más y terminó con balazos de goma y gases lacrimógenos que incluso se colaron al campo de juego.

Periodistas del conjunto local informaron que las puertas del estadio se abrieron de inmediato para permitir que los hinchas abandonen las instalaciones cuando el gas lacrimógeno comenzó a propagarse por las tribunas.