La intersindical clasista llevó a mineros de Río Turbio al Hospital Pasadas para sumar voces de protesta

Néstor Pitrola (PO), Vilma Ripoll (MST) y Guillermo Pacagnini, secretario General de CICOP y de la mesa Sindical del MST encabezaron, una ronda afuera del Hospital Posadas, junto a comisión de trabajadores de Río Turbio, que mantuvieron un conflicto por los despidos de este año y se acampan en el Congreso para pedir más presupuesto en 2019.

La izquierda se volvió a hacer presente en el conflicto del nosocomio de Villa Sarmiento, donde vieron desfilar varios despidos de su sector, que tiene una representación minoritaria en la vida sindical interna pero hace mucho ruido cuando hace causa común con el kirchnerismo y los médicos, afectados por primera vez por el directorio del Posadas.

Fueron más de 50 los telegramas de despido el mes pasado, sobre la base de incumplimientos horarios, resistidos por la Asociación de Profesionales, los jefes de servicio y los médicos residentes. Sólo ATE y UPCN no se sumaron al paro.

“Tenemos que unir al conjunto de la clase trabajadora que hoy está luchando en cada rincón del país para terminar con este ajuste, terminar con el plan económico del FMI y que se vaya Macri”, dijo Pitrola a la partidaria “Prensa Obrera.

El conflicto se vive de cerca desde la oposición (ayer fueron 6 diputados al Hospital) y la izquierda imagina tierra fértil para capitalizar las demandas laborales. Por eso aprovechó para llevar a trabajadores de una mina que estuvo mucho más cuestionada que el propio Astillero Río Santiago, gracias a la causa que hoy tiene detenido a Julio De Vido.

Todos los conflictos estado-sindicales se reunieron esta semana en la Plaza de los Dos Congreso, convocados por la CTA Autónoma. Piden más presupuesto para el año que viene, en medio del acuerdo de pacto fiscal y el plan déficit cero.

Los mineros reclama más fondos en YCRT, el cual alcanza $870 millones. La empresa carbonífera Yacimientos Carboníferos Río Turbio (YCRT), emplazada en el sudoeste de Santa Cruz, presentó un “plan de corto plazo” para producir a partir de diciembre 30.000 toneladas mensuales y exportar en el primer año las 360.000 toneladas a Chile.

Tras el fiasco que dejó el kirchnerismo, la mina sufrió una reestructuración que redujo los cargos jerárquicos y bajó una planta de 2060 a los 2700 trabajadores, tras un conflicto que duró más de 100 días y que cerrara un acuerdo gremial.