El sabbatellismo volvió a pedir por el busto de Néstor y el bloque de UC de Hurlingham hizo misa por una calle

Unidad Ciudadana convirtió el aniversario de la muerte de Néstor Kirchner en una jornada litúrgica que tuvo, además del acto homenaje en La Matanza, otras apuestas locales. El sabbatellismo llevó ofrendas a Plaza San Martín y aprovechó para pedir que repongan el busto del expresidente. El HCD de Hurlingham tuvo una audiencia pública, que se convirtió en misa, para rebautizar la avenida Villegas en ese distrito.

Los concejales K de Morón volvieron a llevarle flores al espacio que quedó junto a las figuras de Perón y de Evita (volvieron a utilizarlas de mostrador), tras la derogación de la ordenanza que homenajeó a Kirchner en 2012, cuando su viuda no era el centro de las investigaciones que ahora la acosan y que la llevarán a enfrentar al menos dos juicios orales por corrupción sólo en 2019.‏

En el cortejo estuvieron también parte del PJ y de la JP, además del Movimiento Evita.

El concejal Hernán Sabbatella escribió desde la caprichosa tumba: “A ocho años de su fallecimiento homenajeamos a Néstor Kirchner en el lugar donde estaba el busto que el intendente Tagliaferro sacó de manera ilegal de la plaza de #Morón. Aunque saquen su imagen no podrán borrar su memoria”, tuiteó. El asunto va camino al juicio. El Municipio apeló una orden judicial. La excusa que encontró UC fue la falta de una audiencia pública previa a la derogación del homenaje. Una medida con antecedentes que Cambiemos tomó aún con estos riesgos.

La audiencia había sido solicitada en su momento para instaurar el busto, tal como sucedió con el homenaje a Raúl Alfonsín, aprobado este año. Es una mera formalidad. No hay debate en estos casos, sino homenajes. En algunos casos respetuoso silencio. Pero el riesgo de hacer tributo a una figura contemporánea también tiene sus riegos. Nada de lo que la Justicia hoy diga le haría cambiar de parecer a los convencidos. O mejor dicho, a los que se beneficiaron (y tienen intenciones de seguir haciéndolo) con el gobierno o la figura del fallecido líder.

Es nada menos que un neoperonismo. Aunque la historia se repite casi como una mala remake. El mismo camino sigue La Cámpora en Hurlingham, donde domina el Concejo Deliberante junto al N. Encuentro. Removido el busto en Morón, buscó ponerle el nombre de Néstor a una calle. La audiencia se desarrolló hoy, justo en su aniversario, y duró mucho más de lo que el intendente Zabaleta hubiera querido.

“Cuando haya un argentino o una argentina que se emocione con la bandera flameando, ahí estará Néstor Kirchner”, escribió el presidente del HCD, el camporista Martín Rodríguez, quien cuenta públicamente su vida política dentro de la agrupación, mucho más que los problemas del distrito. Las cuestiones prácticas quedan para un intendente que se dirime entre negociar obras y representar a Cristina.

“No me alcanzan las palabras para describir lo que pasó hoy. Doscientos vecinos se anotaron en la Audiencia Pública para explicar por qué querían cambiarle el nombre a la calle Villegas por “Presidente Néstor Kirchner”. Hubo recuerdos personales, reflexiones sobre la historia argentina, muchas lágrimas, alegría, esperanza”, comunicó Rodríguez tras la audiencia. Y continuó en su Facebook: “El amor por Néstor Kirchner, quien fuera nuestro presidente durante cuatro años, está a flor de piel. En tiempos donde cunde el odio y la angustia, hoy tuvimos, a lo largo de cinco horas, las más tiernas muestras de amor al presidente que sacó al país del infierno, y sembró las flores del futuro”.

También el intendente de Ituzaingó, Alberto Descalzo, encabezó un homenaje el viernes. Aunque en su caso sabe más por diablo que por viejo. El último cacique del GBA no tiene los problemas de Zabaleta. Maneja a gusto el municipio, el HCD y hasta a La Cámpora. Nada es casualidad, en un distrito donde el jefe del PJ es también el armador de caballos de troya en la oposición. Es el verdadero sacerdote en su iglesia.

Descalzo fue el primero en pasarse al kirchnerismo en 2005, dejando atrás al duhaldismo que lo vio nacer como intendente diez años antes. Su paso por el ministerio de Seguridad en 2001, con Carlos Ruckauf, y sus expresiones conservadoras lo habían puesto en el altar de la derecha. Sin embargo, con el correr de los años tuvo una simbiosis con Néstor y Cristina. Les debe el nuevo palacio municipal, un túnel, medio hospital y las cloacas en el área central. Este año podría ser su último mandato. Le queda una reelección. También reza a Cristina.