“La reinserción social es posible”, afirmó Vidal, tras inaugurar la primera cárcel de los últimos 20 años

La gobernadora, María Eugenia Vidal, afirmó que “la inserción social es posible”, aunque el recriminó al PJ la falta de infraestructura en el sistema penitenciario que encontró en la Provincia. Fue al inaugurar este mediodía en Campana un penal modelo para jóvenes de 18 a 21 años.

“Esta es la primara cárcel que se construye en veinte años en la Provincia: cuando llegamos, esta obra estaba paralizada desde 2014”, dijo con algún grado de exactitud. También en épocas del Solá post duhalista se intentó algo parecido. En agosto de 2004 en Ituzaingó se abría la Unidad 39, pensada como una cárcel de “puertas abiertas”. No era una “alcaidía” como juraba el intendente Descalzo. Y tampoco era tan progre. Hubo más de una fuga y de acuerdo a denuncias que los propios internos hicieron llegar a Vidal, se hacían trabajos para la Policía.

La cantidad de detenciones creció bajo la administración de Macri y de Vidal. Y eso no está relacionado con la cuestión social, sino con el apego a la Justicia. La población carcelaria no se estancó antes porque bajara el delito, sino porque se hacinaba a la población delictiva en comisaría o simplemente se los liberaba bajo la falsa doctrina zafaroniana. Jurisprudencia que no evitó tener cárceles llena de jóvenes y pobres.

“Nosotros llegamos, la terminamos y la convertimos en esta unidad modelo” porque “la reinserción social es posible y este es un camino de dignidad para no volver a cometer un delito”, indicó hoy la gobernadora.

“Este es un desafío. Es el camino de la dignidad para los que estamos afuera, de sentirnos más protegidos, y para los que están adentro, de encontrar un camino para no volver a cometer un delito”, aseveró Vidal y agregó “cuando asumimos encontramos un sistema penitenciario donde se hablaba mucho de derechos humanos pero la mayor parte de los detenidos no tenía nada que hacer durante el día, ni estudiar ni trabajar”.

La mandataria bonaerense, explicó: “Lo que suceda durante el tiempo de detención va a ser clave para que no vuelvan a cometer delitos. Queremos mostrar que la reinserción es posible: lo que pasa dentro de las cárceles tiene que ver con la seguridad. Cuando el trabajo de reinserción no se hace bien, viene la reincidencia, y eso contribuye al delito”.

La Unidad Penitenciaria 57 estará destinada al alojamiento de unos 600 jóvenes de entre 18 y 21 años que tendrán la posibilidad de completar estudios secundarios y terciarios y capacitarse en talleres laborales, para facilitar su reinserción social al momento de que se cumplan sus condenas.

El ministro de Justicia, Gustavo Ferrari, destacó que “en este penal va a ser obligatorio estudiar, aprender un oficio y seguir un régimen de pautas de disciplina y de convivencia”, y resaltó “la primera reforma del Sistema Penitenciario en democracia impulsada por la gobernadora, María Eugenia Vidal, con la que logramos una mejor profesionalización del Servicio para que las personas que cometieron delitos y están detenidas, se puedan rehabilitar y no vuelvan a cometerlos cuando salgan”.

La Unidad Modelo de Campana alojará a 616 jóvenes de 18 a 21 años, de sexo masculino, que estén cumpliendo una pena menor a los cinco años de reclusión, relacionada con delitos como robos, hurtos o encubrimientos.

Para ingresar al programa desarrollado en el nuevo penal, los internos deberán firmar un “acta de conformidad” con la que se comprometerán a cumplir pautas de convivencia como el respeto de horarios y tareas del pabellón, la asistencia a las actividades educativas, laborales, de capacitación y deportivas, más las reglas relacionadas al aseo personal, limpieza de los lugares comunes y cuidado edilicio.

La unidad ofrecerá a sus internos las herramientas necesarias para que “puedan empezar una vida lejos del delito”, desde sus cuatro módulos que incluirán celdas, aulas, talleres y un polideportivo central.

Las salas de clase conformarán una escuela con capacidad para 480 internos -la más grande del Servicio Penitenciario Bonaerense- y un aula taller móvil donde se dictarán cursos de alfabetización digital.

Los talleres de trabajo, en tanto, ocuparán más de 800 metros cuadrados y tendrán una capacidad para 200 jóvenes.

Al inicio de la gestión, las 55 cárceles de la provincia de Buenos Aires tenían problemas edilicios graves y estaban en estado de abandono. No contaban con los elementos básicos para garantizar la seguridad del personal penitenciario y los internos. No había candados suficientes para el cierre de rejas, puertas y portones, y los agentes no poseían los insumos mínimos para cumplir sus funciones y proteger su seguridad.

En 2015 solo había 51 talleres en funcionamiento. Las 28 panaderías instaladas mostraban falta de mantenimiento, las maquinarias estaban fuera de servicio o en desuso. Los quince talleres textiles estaban cerrados y había 37 talleres de chapa, pintura y mecánica inactivos.